El Caribe, una de las regiones más vulnerables de Centroamérica frente al cambio climático, se enfrenta a una serie de desafíos debido al aumento de fenómenos hidro atmosféricos como lluvias torrenciales, tormentas tropicales, huracanes y ciclones. Según expertos, estas amenazas climáticas han provocado cuantiosas pérdidas económicas que oscilan entre el 2% y el 4% del PIB regional.
El informe destaca que en 2025, las islas del Caribe más afectadas por estos eventos extremos fueron Haití, Jamaica, Cuba, Puerto Rico, las Islas Vírgenes, Dominica, Antigua y Barbuda, San Martín, Anguila y las Bahamas, debido a su ubicación geográfica y baja altitud. Huracanes como Melissa, en octubre de 2025, causaron devastación, inundaciones y muertes en estas naciones, evidenciando su vulnerabilidad.
El Índice de Riesgo Climático Global (IRC) 2025, publicado por Germanwatch, confirma que este año se perfiló como uno de los más cálidos registrados, con récords de temperatura que superan los 1.5 C preindustriales y eventos extremos como olas de calor e inundaciones, lo que ha tenido un creciente coste humano y económico.
Según el informe, el impacto económico en la región es devastador, con pérdidas que alcanzan alrededor del 11% del PIB conjunto, afectando sectores clave como la agricultura, el turismo, la pesca, la salud y la productividad laboral. Además, el aumento de la demanda eléctrica, impulsada principalmente por el sector residencial y la expansión urbana, ha crecido a un ritmo acelerado, alcanzando un promedio de 150 MW por año en los últimos años en República Dominicana.
Para hacer frente a esta situación, los expertos proponen la creación de un Foro de Cooperación del Caribe (FCC) con apoyo de organismos financieros internacionales, que permita atender las emergencias y los daños anuales. Asimismo, destacan la importancia de desarrollar estrategias de resiliencia climática, como la implementación de energías renovables y la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.












