Rusia y Ucrania se acusan mutuamente de ataques que dejaron al menos 20 muertos en la región ucraniana de Jersón durante la celebración de Año Nuevo. Mientras Moscú afirma que Kiev atacó una cafetería y un hotel, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski denuncia que Rusia lanzó más de 200 drones contra infraestructuras energéticas.
Estos nuevos enfrentamientos se producen en medio de la incertidumbre que rodea a las conversaciones destinadas a poner fin al conflicto, cuyo resultado sigue siendo una incógnita. Por un lado, Rusia asegura que el ataque en Jersón dejó al menos 24 muertos y "decenas" de heridos, mientras que Ucrania no ha reaccionado a estas acusaciones.
Por otro lado, Zelenski acusó a Rusia de "empezar deliberadamente el nuevo año continuando con la guerra" al lanzar más de 200 drones contra infraestructuras energéticas ucranianas en Nochevieja. Antes, en su discurso de Año Nuevo, el presidente ucraniano consideró que hay un acuerdo con Rusia que "está listo en un 90 %" pero que el 10 % restante determinaría "el destino de la paz".
En el frente, las tropas del Kremlin continúan atacando y ganando terreno, sobre todo en la región de Donetsk, en el este, prioritaria para Moscú. Mientras tanto, el enviado especial estadounidense Steve Witkoff anunció que había hablado con altos cargos ucranianos y consejeros europeos sobre cómo impulsar los esfuerzos de paz en 2026, afirmando que aún queda un "importante trabajo" por hacer.
Según un análisis de la AFP, en 2025 Rusia lanzó un total de 56.550 municiones, entre 54.592 drones de largo alcance y 1.958 misiles, en bombardeos nocturnos contra Ucrania. Estos ataques apuntan sobre todo a las infraestructuras gasísticas y eléctricas del país, lo que ha obligado a las autoridades a imponer cortes de luz en varias regiones.
En respuesta, Kiev suele llevar a cabo ataques contra depósitos petroleros y refinerías rusas. Sin embargo, la incertidumbre sigue rodeando las negociaciones para poner fin al conflicto, cuyo desenlace aún es una incógnita.












