Estados Unidos continúa aplicando presión sobre Venezuela y esta semana decidió sancionar a la Empresa Aeronáutica Nacional S. A. (EANSA), una firma de control estatal encargada de fabricar drones venezolanos.
La EANSA, filial del Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (CONVIASA), produce drones que son esencialmente versiones locales de los fabricados en Irán. Estos drones, como el ANSU-100 (Antonio José de Sucre-100) de la serie Arpía, pueden portar armas como misiles dirigidos Qaem.
Las sanciones impuestas por Estados Unidos apuntan a la adquisición de estos drones de diseño iraní y de los componentes necesarios para la fabricación de misiles balísticos. Washington considera que la industria venezolana es en realidad un "reetiquetado" de las armas de Irán.
"El (Departamento) Tesoro está haciendo rendir cuentas a Irán y Venezuela por su agresiva e imprudente propagación de armas mortales en todo el mundo", afirmó John Hurley, subsecretario de Terrorismo e Inteligencia Financiera estadounidense.
La inteligencia de Estados Unidos ha estado monitoreando el corredor Teherán-Damasco-Caracas como ruta de aprovisionamiento de tecnología de drones procedentes de Irán y también de especialistas en la materia del estado persa.
Además, las sanciones buscan limitar la circulación de chips complejos y otros recursos tecnológicos para las armas aéreas a través de CONVIASA y sus subsidiarias.
Esta medida se enmarca en la presión que Estados Unidos ha estado ejerciendo sobre Venezuela en diversos frentes, incluyendo las restricciones a la comercialización de petróleo venezolano. La Administración Trump impuso en 2025 un arancel del 25% a todas las importaciones de países que compren hidrocarburos procedentes del país gobernado por Nicolás Maduro.











