Ir de compras al supermercado sin generar residuos es posible con algunos cambios sencillos en nuestros hábitos de consumo. Desde elegir productos sin envoltorios de plástico hasta utilizar bolsas reutilizables, cada pequeña decisión cuenta a la hora de avanzar hacia un estilo de vida más sustentable.
El plástico se ha vuelto casi imposible de evitar en los supermercados, presente en envases, bolsas y demás embalajes. Sin embargo, existen alternativas que permiten reducir drásticamente el uso de este material de un solo uso.
Una de las formas más sencillas de disminuir el plástico es optar por productos sin envoltorios, como frutas y verduras que ya vienen con su propio "envase" natural. En lugar de utilizar bolsas plásticas para estos alimentos, se pueden emplear bolsas reutilizables, ya sean de tela, silicona o incluso de papel.
Tener siempre a mano este tipo de bolsas evita recurrir al plástico por apuro en el momento de la compra. Además, es importante no envolver luego los alimentos en film plástico, sino utilizar opciones más sustentables como las bolsas de silicona, que son herméticas y pueden reutilizarse.
Otra estrategia efectiva es comprar a granel, en grandes cantidades, productos como arroz, pastas o frutos secos. Esto reduce significativamente el uso de plástico. Para almacenar estos alimentos, lo ideal son los frascos de vidrio en la alacena, así como otros envases de materiales reciclables.
Planificar las comidas y reutilizar las sobras también ayuda a disminuir el desperdicio de alimentos, lo que a su vez se traduce en menos residuos. Los restos vegetales pueden congelarse para caldos o convertirse en compost.
En resumen, la clave está en adoptar pequeños cambios en nuestros hábitos de consumo, como utilizar bolsas reutilizables, comprar a granel, evitar productos pre-cortados o porciones individuales, y planificar mejor las comidas. Cada una de estas decisiones contribuye a reducir el plástico y los residuos, avanzando hacia un estilo de vida más sostenible.










