En un análisis sobre el panorama político en América Latina para el año 2025, la investigadora Anna Ayuso, del Centro de Relaciones Internacionales de Barcelona (CIDOB), identifica cuatro categorías clave que describen el rol de los países de la región en ese escenario: "ganadores, resistentes, oportunistas y desubicados".
Este pronóstico se da en un contexto marcado por la segunda administración del expresidente estadounidense Donald Trump y la reconfiguración del escenario geopolítico regional. Ayuso, una experta en asuntos latinoamericanos, ofrece una mirada profunda sobre los posibles cambios de poder y las dinámicas que podrían definir el futuro próximo de la región.
"Ganadores"
Según el análisis de Ayuso, algunos países de América Latina lograrían posicionarse como "ganadores" en este nuevo panorama regional. Ella señala que estos serían aquellos que logren alinearse con la agenda política de la derecha, tanto a nivel nacional como en su relación con Estados Unidos.
"Estos países serían aquellos que puedan adaptarse y sacar provecho de la reconfiguración geopolítica, fortaleciendo sus vínculos con Washington y adoptando políticas económicas y sociales afines a los intereses de la derecha regional", explica la investigadora.
Entre los posibles "ganadores", Ayuso menciona a países como Brasil, Colombia y Ecuador, donde la derecha política ha logrado consolidar su poder en los últimos años. Estos países, según la experta, podrían beneficiarse de una mayor alineación con la Casa Blanca y de políticas que favorezcan a los sectores empresariales y financieros.
"Resistentes"
En contraposición, Ayuso identifica a un grupo de países que se mantendrían como "resistentes" a los cambios impulsados por la derecha regional y la nueva administración Trump. Dentro de esta categoría, la investigadora ubica a naciones como México, Argentina y Bolivia, donde los gobiernos de izquierda o centro-izquierda han logrado mantener cierta estabilidad política.
"Estos países representarían un contrapeso a la ola conservadora, intentando preservar políticas sociales y un mayor margen de maniobra frente a los intereses de Estados Unidos y los sectores más concentrados de poder", señala Ayuso.
Sin embargo, la experta advierte que estos "resistentes" enfrentarían importantes desafíos, debiendo hacer frente a la presión externa y a las tensiones internas generadas por la polarización política.
"Oportunistas" y "desubicados"
Además de los "ganadores" y los "resistentes", Ayuso identifica otras dos categorías: los "oportunistas" y los "desubicados". Los primeros serían aquellos países que buscarían sacar provecho de la coyuntura, adaptándose a las nuevas circunstancias sin una clara orientación ideológica. Mientras que los "desubicados" serían aquellos que quedarían al margen de los principales ejes de poder, sin lograr definir una estrategia efectiva.
"En un escenario tan cambiante, algunos países podrían optar por posturas más pragmáticas, priorizando sus intereses económicos y comerciales por encima de las consideraciones políticas. Mientras que otros simplemente no lograrían encontrar su lugar en este nuevo mapa regional", explica la investigadora.
Ayuso subraya que este análisis no pretende ser una predicción determinista, sino más bien una exploración de los posibles escenarios que podrían configurarse en América Latina en los próximos años, en función de las tendencias políticas y geopolíticas que se vislumbran en el horizonte.












