Durante la celebración del Año Nuevo en Países Bajos, una serie de incidentes violentos y trágicos marcaron la jornada. Un incendio devastó una iglesia histórica en Ámsterdam, mientras que en otras ciudades hubo enfrentamientos entre la policía y grupos de jóvenes, dejando un saldo de dos muertos por el uso de fuegos artificiales.
El jueves por la madrugada, se declaró un incendio en la iglesia Vondelkerk de Ámsterdam, un templo del siglo XIX. La torre de 50 metros de altura se derrumbó y el techo sufrió graves daños, aunque las autoridades esperan que la estructura permanezca intacta. Por el momento, se desconoce la causa del incendio.
Además de este trágico suceso, la presidenta del sindicato de la policía neerlandesa, Nine Kooiman, denunció una ola de "violencia sin precedentes" contra la policía y los servicios de emergencia durante las celebraciones. Ella misma dijo haber sido alcanzada en tres ocasiones por fuegos artificiales en Ámsterdam, y en la ciudad de Breda varios individuos lanzaron cócteles molotov contra los agentes.
En total, dos personas perdieron la vida en Países Bajos por accidentes relacionados con el uso de fuegos artificiales. Un menor de 17 años y un hombre de 38 años fallecieron, mientras que otras tres resultaron gravemente heridas.
La violencia también se extendió a otros países de la región. En Alemania, dos jóvenes de 18 años murieron en Bielefeld por el uso descontrolado de artilugios pirotécnicos caseros. Y en Bélgica, las fuerzas policiales tuvieron que hacer frente a disturbios en Bruselas y Amberes, donde arrestaron a decenas de personas y fueron blanco de fuegos artificiales y piedras lanzadas por grupos de jóvenes y niños.
Estas celebraciones de Año Nuevo marcadas por la violencia y los incidentes trágicos han generado una gran preocupación en las autoridades y la sociedad de los Países Bajos y la región, que buscarán implementar medidas para evitar que se repitan este tipo de sucesos en el futuro.












