El presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que retirará a los efectivos de la Guardia Nacional desplegados en Chicago (Illinois), Los Ángeles (California) y Portland (Oregón) para proteger a los agentes federales que ejecutan redadas migratorias.
Trump aseguró que la delincuencia en esas ciudades se ha reducido por la intervención del Gobierno que dirige y amenazó con "volver, quizás en una forma muy diferente y más fuerte, cuando el crimen empiece a dispararse otra vez", algo que consideró "cuestión de tiempo".
La decisión llega después de que la Corte Suprema rechazara el plan de Trump de desplegar a la Guardia Nacional de Illinois en Chicago, sentando un precedente para otras batallas legales que la Casa Blanca sostiene con estados demócratas por la federalización de los soldados estatales, algo inédito en EE.UU. en 60 años.
En su mensaje, Trump arremetió contra los alcaldes y gobernadores demócratas de las tres ciudades, a quienes calificó de "incompetentes" y cuestionó su oposición a la presencia de los soldados dado "el gran progreso conseguido".
El mandatario republicano también sufrió un revés reciente en California, donde tuvo que retirar a los soldados de la Guardia Nacional de ese estado que cuidaban el edificio federal de inmigración de Los Ángeles, epicentro de las protestas en junio pasado contra las redadas migratorias.
La medida de Trump se enmarca en su continua confrontación con las autoridades demócratas de las principales ciudades del país, a las que acusa de ser blandas con el crimen y la inmigración ilegal. El mandatario busca recuperar el control federal sobre asuntos de seguridad pública que tradicionalmente han sido competencia de los estados y municipios.
Sin embargo, los expertos advierten que la presencia de tropas federales en ciudades gobernadas por demócratas ha generado más tensión y violencia, alejando a la población de las fuerzas del orden. Además, cuestionan la efectividad real de estas medidas para combatir la delincuencia a largo plazo.












