Panamá ha librado una batalla sin tregua contra el narcotráfico durante el año 2025, con las autoridades de seguridad y las fiscalías de drogas asestando duros golpes a las redes criminales que operan en el país. En una serie de operaciones de gran envergadura, se han logrado decomisar más de 112 toneladas de drogas y detener a 92 personas involucradas en estas actividades ilícitas.
Las operaciones Eros y Colibrí se destacaron como algunos de los golpes más importantes contra las estructuras del narcotráfico, con el arresto de 54 personas y el decomiso de tres toneladas de estupefacientes. Estas acciones revelaron una organización criminal bien articulada que utilizaba el Aeropuerto Internacional de Tocumen como centro de tránsito de drogas hacia Europa y Estados Unidos, con la complicidad de empleados de la terminal aérea, proveedores y particulares.
Otra operación clave fue la Nodriza, desarrollada a principios de diciembre, que desmanteló una red criminal que operaba en Panamá Oeste y utilizaba el puerto de Vacamonte como ruta para el tráfico de drogas. En este caso, se detuvo a ocho personas y se incautaron dos toneladas de cocaína.
El mayor decomiso de drogas en la historia del país se produjo en noviembre, cuando las autoridades incautaron 13 toneladas de estupefacientes transportadas en un remolcador. Dos tripulantes de la embarcación, que presuntamente había salido de Colombia, fueron detenidos.
Sin embargo, el narcotráfico ha encontrado nuevas formas de operar en Panamá. En noviembre, un vehículo de la Defensoría del Pueblo fue detenido en Chepo con 12 kilos de cocaína, revelando una nueva ruta de tráfico que utilizaba mochileros para trasladar drogas desde Darién hasta esa zona. Además, las autoridades desmantelaron un grupo dedicado a la entrega de drogas en el centro penitenciario La Joya mediante el uso de drones.
El ministro de Seguridad, Frank Ábrego, reconoció un aumento en el volumen de droga que ingresa por mar desde Colombia y Ecuador, lo que se refleja en el incremento de las incautaciones realizadas durante 2025. Ábrego también señaló que algunos cabecillas de redes criminales residen en países de Europa y controlan desde allí el movimiento de los cargamentos.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades, Ábrego advirtió que se requiere una mayor inversión en equipos y tecnología para enfrentar de manera más efectiva al crimen organizado. Las investigaciones revelan que muchos de estos cargamentos tienen como destino el mercado europeo, especialmente Bélgica, España y Francia, y en algunos casos Australia.
Además, el ministro se refirió a las actividades del Clan del Golfo en la provincia de Darién, donde la organización criminal ha reorientado su accionar hacia el tráfico de drogas tras el cierre del paso de migrantes, que controlaba anteriormente.
La lucha contra el narcotráfico en Panamá continúa siendo un desafío constante, pero las autoridades se mantienen firmes en su determinación de desarticular estas redes criminales y evitar que el país se convierta en una ruta predilecta para el tráfico de drogas hacia el exterior.












