Lima, la capital peruana, se revela como una ciudad que cautiva a los sentidos. Desde su impresionante gastronomía hasta su riqueza histórica y cultural, esta metrópolis ofrece una experiencia única que invita a ser explorada lentamente.
El recorrido comenzó con un vuelo desde Panamá que aterrizó en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, en el Callao. Desde la ventanilla, se vislumbraba una ciudad costera marcada por la aridez del desierto, con tonos beige y dorados contrastando con el azul del Pacífico.
A la llegada, el grupo de comunicadores fue recibido por representantes de PromPerú, quienes los acompañaron durante toda la experiencia gastronómica y cultural. El traslado al hotel, de aproximadamente 40 minutos, permitió un primer acercamiento al malecón de Miraflores, con el océano como telón de fondo.
Una vez instalados en el Radisson RED Miraflores, las guías peruanas, Dalia y Fiorella, marcaron el ritmo de una agenda intensa, diseñada para sumergir a los visitantes en la esencia de Lima.
El recorrido gastronómico comenzó en Exquisito Perú, donde la biodiversidad del país se tradujo en una explosión de frutas, aromas y sabores. Tumbo, aguaymanto, granadilla y chirimoya fueron solo el inicio de un viaje culinario que incluyó chocolates amazónicos, té de cacao y una lección sobre las más de 4,000 variedades de papa que alberga Perú.
La experiencia continuó en el Hotel B, donde la gastronomía se elevó a expresión artística con platos como causa de trucha, cuy crocante sobre pesto de huacatay y chips de papa. Más adelante, Huambra sorprendió con su fusión amazónica: bao de paiche, tostones de yuca, palmitos en tres etapas y cócteles con camu camu.
El día culminó en Limaná, con una propuesta sostenible y fresca: pisco sour, tiradito de corvina y arroz norteño con zapallo loche. Exhaustos, pero felices, el grupo cerró la jornada con la certeza de que Lima se saborea lentamente.
Durante los desplazamientos, Lima mostró su equilibrio urbano. Distritos como Miraflores, San Isidro, Magdalena y Barranco reflejan una ciudad ordenada, vibrante y segura, donde lo contemporáneo convive con lo histórico.
El segundo día comenzó en el Parque del Amor, en Miraflores, con sus coloridos mosaicos, la emblemática escultura El Beso y la vista infinita del océano. El recorrido continuó por el Parque Chino y Barranco, un distrito que se ha convertido en un museo a cielo abierto gracias a sus murales urbanos.
La tarde llevó al grupo a la feria Perú Mucho Gusto, en Magdalena del Mar, donde las 25 regiones del país se unieron en una celebración culinaria y cultural. Ceviches, arroces marinos, panes artesanales y una amplia muestra de piscos confirmaron que la gastronomía peruana es identidad, orgullo y herencia.
El viaje concluyó en el Centro Histórico de Lima, Patrimonio de la Humanidad, donde la Lima colonial se revela en la Plaza Mayor, el Palacio de Gobierno, la Catedral y el Convento de Santo Domingo, entre otros sitios emblemáticos.
Lima es más que un destino: es una experiencia sensorial que cautiva a través de su gastronomía, su historia y su cultura. Cada plato, cada calle y cada historia confirman que el Perú se vive con orgullo y se comparte con generosidad.











