Mónica Ortiz Miranda, una joven de 23 años, acaba de convertirse en una de las juezas más jóvenes de España tras aprobar la oposición a la Carrera Judicial y Fiscal. Contra todo pronóstico, Ortiz logró este hito en apenas un año y medio de preparación, cuando la media suele ser de cinco años.
La almeriense relata que el día de su examen oral coincidió con su 23 cumpleaños, lo que desató una gran emoción en ella y su familia al recibir la noticia de que había aprobado. "Mi madre, su pareja y yo estallamos de emoción", recuerda Ortiz, describiendo un sentimiento de "alivio inmenso" por haber cumplido con las expectativas.
Si bien su juventud es lo más destacado del caso, la velocidad de su carrera también es extraordinaria. Mientras que la mayoría de los aspirantes a juez tardan alrededor de cinco años en prepararse, Ortiz comenzó a estudiar "seriamente" en junio del año pasado, tras acabar el grado, y obtuvo su plaza 18 meses después.
Para lograr este objetivo, Ortiz implementó una disciplina férrea que combinaba largas jornadas de estudio con válvulas de escape, como montar a caballo por las mañanas. Reconoce que tuvo que sacrificar parte de su vida social, pero considera que el esfuerzo valió la pena.
Ahora, a la espera de su paso por la Escuela Judicial, Ortiz tiene claro que su objetivo es "terminar desarrollando la carrera profesional dentro de Andalucía", su tierra natal. En cuanto a su especialización, le atrae el Derecho Mercantil y prefiere la cercanía de los juzgados de instrucción antes que las altas magistraturas del Tribunal Supremo.
Para aquellos que se encuentran en el inicio de su preparación, Ortiz tiene un mensaje de pragmatismo y esperanza: "Lanzaos a la piscina". Según la nueva jueza, una vez se consigue la plaza, "ya eres juez para toda la vida y eso da una paz inmensa".











