En un hecho sin precedentes, el paso de migrantes por la peligrosa selva del Darién, frontera natural entre Colombia y Panamá, se redujo drásticamente en 2025 hasta los 3.091 cruces, un 99% menos respecto a 2024, cuando la atravesaron más de 300.000 personas en su camino hacia Norteamérica.
"Pasamos de más de 300.000 ingresos irregulares en 2024 a poco más de 3.000 este año. Es un logro histórico que refleja una gestión responsable y coordinada, siempre con respeto a los derechos humanos", afirmó el ministro de Seguridad Pública de Panamá, Frank Alexis Ábrego.
Esta abrupta caída se atribuye principalmente a la dura política migratoria implementada por el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde su llegada al poder en enero de 2025. Las medidas, basadas en deportaciones y fuertes restricciones internas, han tenido un impacto directo en los flujos migratorios hacia Norteamérica.
Además, el presidente panameño, José Raúl Mulino, ha tomado acciones como el cierre de trochas por el Darién y la firma de un acuerdo con Estados Unidos para realizar vuelos de deportación, lo que también ha contribuido a la drástica disminución de los cruces.
Según datos oficiales, el número de viajeros irregulares en 2025 por el Darién se asemeja a los niveles de 2012 y 2013, cuando lo hicieron 3.430 y 3.140 personas, respectivamente. Sin embargo, la cifra de este año está muy por debajo de los más de 300.000 migrantes que llegaron a Panamá en su movilización hacia Estados Unidos en 2024, o del récord histórico de 520.085 registrado en 2023, el año más crítico de la crisis migratoria.
La peligrosa travesía por la selva del Darién, conocida por sus altos índices de violencia, abusos y muertes, ha sido durante años una de las principales rutas utilizadas por migrantes que huyen de la pobreza y la violencia en sus países de origen, con la esperanza de llegar a Estados Unidos. Sin embargo, la drástica reducción de los crusos en 2025 evidencia un cambio significativo en los patrones migratorios de la región.











