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Cuando el Año Nuevo Duele: Una Carta Abierta a los que Tuvieron un Año Difícil

El CiudadanoPor Arnaldo Canales B. No todos los años se celebran. Y decirlo, en un mundo que exige sonrisas permanentes y balances inspiradores, casi parece un acto de rebeldía. Estamos llegando al final del año y, como un rito automático, aparecen las mismas preguntas: ¿qué aprendiste?, ¿qué lograste?, ¿en qué creciste?, ¿qué vas a decretar para [...]La entrada Fin de año sin maquillaje: cuando el balance no alcanza... se publicó primero en El Ciudadano.

Cuando el Año Nuevo Duele: Una Carta Abierta a los que Tuvieron un Año Difícil

Cuando llega el final del año, es común que surjan las mismas preguntas: ¿qué aprendiste?, ¿qué lograste?, ¿en qué creciste? Sin embargo, hay años que no se dejan resumir en aprendizajes elegantes ni frases para redes sociales. Algunos años son simplemente duros, donde hicimos lo que pudimos, pero no alcanzó.

En este conmovedor texto, el autor Arnaldo Canales B. nos invita a ser honestos con nosotros mismos y aceptar que no todos los años vienen a cumplir sueños. Algunos vienen a romperlos, a mostrarnos que la vida no es justa, que el esfuerzo no siempre se premia y que incluso hacer el bien no te protege del daño.

Cerrar un año no siempre es agradecer, a veces es aceptar. Aceptar que la vida fue ingrata, que dolió y que no todo se arregla con actitud positiva. Canales nos anima a perdonarnos, a entender que no todo depende de nosotros y que hicimos lo mejor que pudimos en ese momento.

También sugiere que, a veces, hay que podar ciertas ramas de nuestra vida, poner límites y tomar distancia, para cuidarnos y encontrar la paz. Porque no siempre la lealtad es bien entendida y hay que priorizar nuestra propia salud emocional.

Si este fue un año difícil, Canales nos dice que no es necesario celebrarlo. Basta con honrar el hecho de haber llegado hasta aquí. El próximo año no se decreta, se camina con lo que somos, con lo que quedó y con lo que aprendimos a golpes. Y eso también es educación emocional: mirar la vida como es, no como nos gustaría que fuera, y aun así, elegir no rendirse.

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