El Papa, en su tradicional mensaje de fin de año, ha recordado que el 2025 estuvo marcado por la guerra y la muerte del "añorado" Papa Francisco. En un discurso cargado de emoción, el Sumo Pontífice hizo un llamado a la paz y la unidad en un mundo convulsionado por los conflictos.
"El año que termina ha sido uno de los más difíciles en la historia reciente de la Iglesia y de la humanidad", afirmó el Papa en su alocución desde el Vaticano. "Hemos tenido que afrontar la devastación de una guerra que parecía no tener fin, y la dolorosa partida de nuestro querido hermano Francisco, cuya luz iluminó el camino de tantos creyentes en estos años turbulentos".
Francisco, quien falleció en abril de 2025 a los 86 años, dejó una profunda huella en el mundo católico y más allá. Su papado se caracterizó por un renovado énfasis en la misericordia, la justicia social y el cuidado del medio ambiente, granjeándose el cariño de millones de fieles en todo el planeta.
"La partida de Francisco nos sumió en un profundo dolor, pero también nos motivó a redoblar nuestros esfuerzos por construir un mundo más justo y fraterno, tal como él soñó", destacó el actual Pontífice. "Hoy más que nunca, necesitamos unirnos en torno a los valores del Evangelio: el amor, la compasión y el servicio a los más vulnerables".
En ese sentido, el Papa hizo un llamado a poner fin a los conflictos armados que asolan diversas regiones del mundo. "La guerra trae solo sufrimiento y destrucción. Debemos apostar por el diálogo, la negociación y la reconciliación como únicos caminos para alcanzar una paz duradera", enfatizó.
Asimismo, el Sumo Pontífice se refirió a los desafíos económicos y sociales que han agravado las consecuencias de la pandemia y la guerra, como la pobreza, el hambre y las desigualdades. "Nuestra misión como Iglesia es estar al lado de los más necesitados, tender puentes entre las divisiones y ser faros de esperanza en medio de tanta oscuridad", afirmó.
El mensaje del Papa, que fue transmitido en múltiples idiomas a través de los canales de comunicación del Vaticano, resonó en los corazones de millones de católicos en todo el mundo. En un año marcado por la adversidad, su voz se alzó como un llamado a la unidad, la compasión y la fe en un futuro mejor.












