Cada 31 de diciembre, miles de personas se reúnen en Times Square, en la ciudad de Nueva York, para recibir el Año Nuevo en una de las celebraciones más icónicas del mundo. Sin embargo, esta experiencia única también se ha convertido en una prueba extrema de resistencia para los asistentes.
Durante horas, los espectadores deben permanecer de pie, soportando el frío y la multitud, en un evento que carece de baños públicos cercanos. Ante esta situación, muchos optan por utilizar pañales como una solución práctica, aunque incómoda, para no perder su lugar privilegiado y poder presenciar la famosa caída de la bola.
La falta de acceso a los servicios sanitarios, sumada a las estrictas medidas de seguridad que prohíben el ingreso de elementos como mochilas, bolsas grandes o neveras, ha transformado la celebración de Año Nuevo en Times Square en una verdadera prueba de resistencia.
"Cuando el reloj se acerca a la medianoche del 31 de diciembre, los ojos del mundo se vuelven hacia las luces y la energía bulliciosa de Times Square", destacan los organizadores del evento en su sitio oficial. Sin embargo, detrás de esa imagen icónica, se esconde una realidad poco conocida pero cada vez más común: el uso de pañales por parte de los asistentes.
A pesar de estas dificultades, cada año miles de personas repiten la experiencia, considerada por muchos como histórica. Para ellos, el sacrificio, incluido el uso de pañales, vale la pena con tal de vivir una noche única y formar parte de una tradición mundial seguida por millones alrededor del planeta.
El evento en Times Square se ha transformado en una tradición global, pero también en una prueba de resistencia. Los asistentes deben enfrentar el frío, la multitud y la falta de servicios básicos, lo que los ha llevado a adoptar soluciones poco convencionales, como el uso de pañales, para poder disfrutar de esta celebración icónica.












