El 2025 quedó marcado por el regreso de Donald Trump al poder en Estados Unidos, un hecho que generó reacciones a nivel global y reavivó debates políticos, sociales y económicos. Su retorno a la Casa Blanca se convirtió en uno de los momentos más comentados del año, con impacto dentro y fuera del país.
La victoria de Trump en las elecciones presidenciales de 2024 tomó por sorpresa a muchos analistas y observadores políticos, quienes no esperaban que el ex mandatario lograra recuperar la presidencia después de su derrota en 2020 frente a Joe Biden. Sin embargo, su campaña basada en promesas de restablecer el "America First" y revertir algunas de las políticas de su sucesor, resonó con una parte importante del electorado estadounidense, especialmente en los estados clave que definieron el resultado.
El regreso de Trump a la Casa Blanca ha tenido implicaciones significativas tanto a nivel nacional como internacional. En el ámbito doméstico, su administración ha impulsado una agenda conservadora, con énfasis en temas como la inmigración, la seguridad fronteriza y la reducción de regulaciones empresariales. Estas medidas han generado fuertes debates y polarización en la sociedad estadounidense.
A nivel global, el liderazgo de Trump ha sido recibido con cautela e incluso rechazo por parte de algunos aliados tradicionales de Estados Unidos. Su postura "América Primero" y su escepticismo hacia instituciones multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) han sido motivo de preocupación para países que dependen de la cooperación internacional.
En particular, la relación de Trump con Rusia y China ha sido un foco de atención. Si bien durante su primer mandato mantuvo una postura más confrontativa hacia Moscú, en esta nueva etapa se ha mostrado más abierto al diálogo y a una posible normalización de las relaciones. Esto ha generado inquietud entre los aliados europeos de Estados Unidos, quienes temen que Washington pueda adoptar una posición más conciliadora hacia el Kremlin.
Por otro lado, la política comercial de la administración Trump sigue siendo un tema de debate. Su enfoque proteccionista y su disposición a imponer aranceles a socios comerciales clave, como China y la Unión Europea, han sido vistos con preocupación por actores económicos globales que temen una escalada de tensiones y una posible desaceleración del comercio internacional.
A medida que Trump consolida su poder en Washington, la comunidad internacional observa con cautela los próximos pasos de su gobierno, consciente de que sus decisiones tendrán un impacto significativo en el orden mundial. La polarización y la incertidumbre parecen ser los rasgos dominantes del panorama político y económico global en este nuevo capítulo de la historia estadounidense.












