El ministro de Hacienda, Germán Ávila, anunció que el Gobierno Nacional implementará una serie de medidas tributarias a partir de enero de 2026, con el objetivo de generar mayores ingresos para el Estado. Entre las principales disposiciones se encuentra el aumento del impuesto nacional al consumo para los bienes de lujo, así como un endurecimiento del impuesto a los cigarrillos y vapeadores.
Según el Decreto 1474 del 29 de diciembre de 2025, los productos considerados de lujo estarán gravados con un 19% de impuesto nacional al consumo. Esta medida afectará principalmente al sector de bares y entretenimiento, donde se espera una reducción en las ventas de este tipo de artículos.
Adicionalmente, el Gobierno endureció el impuesto a los cigarrillos y vapeadores con el fin de generar un mayor recaudo. Esta decisión se enmarca en los esfuerzos por desincentivar el consumo de estos productos, considerados dañinos para la salud pública.
"Estas medidas forman parte de una estrategia integral para fortalecer las finanzas públicas y generar recursos adicionales que puedan ser destinados a programas sociales y de inversión", explicó el ministro Ávila durante la presentación de la reforma tributaria.
Según los cálculos del Ministerio de Hacienda, se espera que estas medidas generen un incremento de alrededor de 2.5 billones de pesos en el recaudo tributario anual a partir de 2026.
La decisión del Gobierno ha generado reacciones mixtas en el sector empresarial. Mientras algunos gremios han expresado su preocupación por el impacto en sus ventas, otros han manifestado su apoyo a las iniciativas orientadas a desincentivar el consumo de productos dañinos para la salud.
"Entendemos que el Gobierno busca generar más recursos, pero estas medidas pueden tener un efecto negativo en nuestras operaciones. Esperamos que se implementen de manera gradual y que haya un diálogo constante con el sector", señaló el presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes.
Por su parte, el Ministerio de Salud ha respaldado las medidas tributarias, argumentando que contribuirán a mejorar la salud pública y reducir los costos asociados al tratamiento de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco y alcohol.
El Gobierno ha reiterado su compromiso de mantener un diálogo abierto con los diferentes sectores afectados y de implementar las medidas de manera gradual, con el fin de minimizar el impacto en la actividad económica.









