El euríbor, el indicador más utilizado en España para calcular las hipotecas a interés variable, ha cerrado el 2025 a la baja respecto al ejercicio previo. Sin embargo, ha entrado en una fase de clara estabilización, con un suave repunte en la segunda mitad del año.
Pese a este nuevo incremento en diciembre, donde alcanzó una tasa media del 2,256%, en el conjunto del año el indicador se ha reducido en 0,18 puntos, pasando del 2,436% en diciembre de 2024 al 2,256% actual. Esta caída propiciará un nuevo alivio para los hipotecados, ya que estos créditos con revisión anual, que son la mayoría de los constituidos en España, seguirán abaratándose, aunque en menor medida que en meses precedentes.
Según el director de Análisis de Renta Variable de Singular Bank, Nicolás López, a mitad de año se marcó un punto de inflexión en el euríbor, ya que tras una tendencia bajista continuada, el mercado cambió su expectativa de recortes de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE), lo que provocó que el indicador entrara en una fase de "suave repunte".
Los expertos consultados coinciden en que el euríbor ha entrado en una fase de clara estabilización, muy condicionada por la política monetaria del BCE y la inflación en la eurozona. Para 2026, se espera que el indicador se mantenga en niveles similares a los actuales durante los primeros meses del año, lo que provocaría subidas en las hipotecas variables con revisión anual de cara a la próxima primavera.
"Esto significa menos sobresaltos para las familias, aunque también menos bajadas de cuota de las que se esperaban hace un año", señalan desde iAhorro. Incluso en algunos casos, se podrían ver algunas subidas de cuotas, pero "no serán demasiado" significativas.
En resumen, el euríbor cierra 2025 a la baja, pero entra en una fase de estabilización, lo que se traducirá en un alivio más moderado para los hipotecados, con la posibilidad de algunas subidas de cuotas en 2026, aunque sin grandes sobresaltos.









