Ante el incremento del despliegue militar estadounidense en el mar Caribe, que el gobierno de Nicolás Maduro califica como una amenaza directa a los recursos energéticos del país, la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha instado a los trabajadores del sector a extremar las medidas de vigilancia en los complejos petroleros y petroquímicos del país.
La tensión entre Venezuela y Estados Unidos se ha intensificado en los últimos meses, con denuncias mutuas de injerencia y amenazas a la soberanía nacional. Maduro ha acusado repetidamente a Washington de querer apoderarse de los recursos energéticos venezolanos, en medio de las sanciones y el conflicto político que enfrenta su gobierno.
En este contexto, Rodríguez ha ordenado a los trabajadores de la industria petrolera y petroquímica que refuercen los controles y la vigilancia en las instalaciones clave del sector, consideradas estratégicas para la economía del país. La ministra ha advertido que el gobierno no escatimará esfuerzos para proteger estos activos vitales ante cualquier posible amenaza externa.
"Estamos en alerta máxima y hemos desplegado un operativo especial de seguridad en todos nuestros complejos petroleros y petroquímicos", declaró Rodríguez. "No permitiremos que nadie atente contra nuestra soberanía energética. Nuestros trabajadores están comprometidos con la defensa de estos recursos que son el sustento de nuestra nación".
Las autoridades venezolanas han denunciado en repetidas ocasiones lo que consideran una campaña de "acoso" y "asedio" por parte de Estados Unidos, que ha incrementado su presencia naval y aérea en la región del Caribe. Maduro ha calificado estas acciones como "una provocación inaceptable" y ha advertido que responderá con firmeza a cualquier intento de intervención.
La escalada de tensiones entre Venezuela y Estados Unidos se produce en un momento de profunda crisis económica y social en el país suramericano, agravada por la pandemia de COVID-19 y las sanciones internacionales. El gobierno de Maduro ha hecho de la defensa de la soberanía energética una de sus principales banderas, en medio de las crecientes dificultades que enfrenta para mantener la producción y el abastecimiento interno de combustibles.











