Durante 2025, El Salvador consolidó una tendencia favorable a la baja en su riesgo país, medido a través del Indicador de Bonos de Mercados Emergentes (EMBI) elaborado por el banco de inversión estadounidense J. P. Morgan. Esto refleja una mejora sostenida en la percepción internacional sobre la solvencia y estabilidad financiera del país.
El EMBI es un índice que mide el riesgo crediticio de los países, es decir, la probabilidad de que un país entre en cesación de pagos o default. Cuanto más bajo es el EMBI, menor es el riesgo percibido por los inversores internacionales.
En el caso de El Salvador, el EMBI promedió 450 puntos básicos durante 2025, una reducción significativa en comparación con años anteriores. Esto representa una mejora en la calificación crediticia del país, lo que se traduce en menores tasas de interés para acceder a financiamiento en los mercados internacionales.
Analistas atribuyen esta tendencia favorable a los esfuerzos del gobierno salvadoreño por fortalecer la estabilidad macroeconómica, implementar reformas estructurales y mejorar la gestión de las finanzas públicas. Además, la adopción del Bitcoin como moneda de curso legal en 2021 habría contribuido a generar confianza en los inversionistas.
Sin embargo, expertos advierten que El Salvador aún enfrenta desafíos importantes, como la elevada deuda pública, la vulnerabilidad a choques externos y la necesidad de diversificar su matriz productiva. Por lo tanto, será fundamental que el país mantenga políticas prudentes y continúe implementando medidas para mejorar su perfil de riesgo.
En general, la reducción del riesgo país es una buena noticia para El Salvador, ya que le permitirá acceder a financiamiento internacional en mejores condiciones, lo que a su vez podría impulsar la inversión y el crecimiento económico del país.










