La iluminación pública es mucho más que un simple medio para ver por dónde caminamos; es una poderosa herramienta de prevención del delito y seguridad vial. Estudios internacionales demuestran que una iluminación adecuada puede reducir hasta en un 20% los robos y asaltos, y hasta un 27% los accidentes de tránsito mortales.
Sin embargo, en Costa Rica, la inversión en iluminación pública ha sido históricamente insuficiente, a pesar de que los fondos recaudados a través del "factor de alumbrado público" en las facturas eléctricas deberían financiar estas mejoras. Lamentablemente, estos excedentes se han devuelto a los usuarios en pequeños ajustes tarifarios, en lugar de destinarse a la modernización de la infraestructura lumínica.
Arturo Monge, ingeniero eléctrico experto en iluminación de espacios públicos, señala que el problema no es la ausencia total de luz, sino su mala calidad. Cuando la iluminación es desigual, se crean zonas oscuras que se convierten en escondites perfectos para los delincuentes. Además, la iluminación deficiente tiene un impacto desproporcionado en la vida y la libertad de las mujeres, quienes a menudo se ven obligadas a cambiar horarios o evitar ciertos espacios públicos por miedo a ser víctimas de acoso o agresión.
La tecnología LED permite obtener más luz con mucho menos gasto de electricidad, lo que podría financiar la modernización de toda la red de alumbrado público. Sin embargo, la política de la Aresep ha sido devolver los excedentes a los usuarios en lugar de priorizar la inversión en esta infraestructura de seguridad.
Monge hace un llamado a tratar la iluminación pública con la seriedad que merece, y a impulsar dos acciones nacionales urgentes: 1) Destinar los fondos recaudados a través del "factor de alumbrado público" a la modernización de la red, y 2) Priorizar la inversión en una iluminación de calidad que garantice la seguridad y la igualdad de acceso a los espacios públicos.
Al ver las ciudades y pueblos de Costa Rica brillar con las luces navideñas, debemos recordar que esa sensación de calidez y seguridad que nos da la luz debe ser un derecho que merecemos todos los días del año. La luz es un regalo valioso que podemos darnos como sociedad, y su inversión estratégica puede iluminar el camino hacia una Costa Rica más segura y justa.











