Moscú. Tras intensos combates, las tropas ucranianas se han visto obligadas a retirarse de la localidad de Seversk, en la región de Donietsk, a unos 40 kilómetros de la estratégica ciudad de Slaviansk. Esta retirada despeja el camino para que las fuerzas rusas inicien el próximo año el asalto a las líneas de defensa ucranianas en dirección a Slaviansk y Kramatorsk, dos de los bastiones más importantes de Ucrania.
El Estado Mayor del ejército ucraniano informó que la retirada de Seversk se debió a la necesidad de "preservar la vida de nuestros soldados y la capacidad de combate de las unidades", ya que las tropas rusas contaban con una "ventaja significativa" tanto en efectivos como en armamento. Según el comunicado, los defensores ucranianos lograron agotar a las tropas rusas durante los combates, obligándolas a pagar "un alto precio por cada metro de la ciudad cedido".
Sin embargo, los analistas consideran que la caída de Seversk es un duro golpe para Ucrania, ya que despeja el camino para que Rusia inicie el próximo año el asalto a las líneas de defensa ucranianas en dirección a Slaviansk y Kramatorsk. Estas dos ciudades son consideradas como bastiones clave para Ucrania, y su pérdida sería un duro revés para las fuerzas de Zelensky.
Según los expertos, Rusia no cuenta con reservas operativas suficientes para conquistar rápidamente estas ciudades, pero Ucrania tampoco tiene fuerzas adicionales disponibles en este momento para recuperar Seversk. Esto significa que la batalla por el control de esta región del Donbás se intensificará en los próximos meses, con ambos bandos luchando por obtener una ventaja decisiva.
En este contexto, el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, ha hecho un llamado urgente a sus aliados occidentales para que proporcionen más armas y equipos militares, con el objetivo de frenar el avance ruso y recuperar el terreno perdido. La lucha por el control del Donbás se perfila como uno de los focos más intensos de la guerra en los próximos meses.

