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Escritora Daniela Tarazona desafía las fronteras del tiempo y la imaginación en su nueva novela "El corazón habitante

La escritora Daniela Tarazona (Ciudad de México, 1975) conversa con MILENIO sobre El corazón habitante (Almadía), una novela que desafía las fronteras del tiempo y la imaginación a través de tres historias: una pareja primitiva en su caverna, un cirujano obsesionado con el misterio del cuerpo humano en el siglo XVII y un cosmonauta que flota a la deriva en el espacio profundo.El corazón habitante, la nueva novela de Daniela Tarazona¿Cómo entrelazaste estas historias tan dispares?Yo creo que tiene que ver con la misma escritura del texto, porque en principio yo tenía a este médico, William Harvey, que es la historia central, y fue la inspiración para que se armara lo demás; pero sentía que era insuficiente, entonces, se me ocurrieron estas otras dos líneas.¿Es el “desorden” literario que acostumbras?Sí, iba escribiendo un poco como está en el libro: Prehistoria, médico, astronauta. Iba viendo qué elementos aparecían en la prehistoria que podía luego retomar. Cuando termino el manuscrito, que ya es un cuerpo de texto suficiente, hago un viaje para buscar esas marcas de elementos simbólicos y de ciertas imágenes, y entonces trato de remarcarlas.¿Cómo equilibraste la investigación histórica con la ficción?Lo histórico me da puntos de toque. Por ejemplo, todo lo del anfiteatro de Harvey es cierto, lo del astronauta que dice que la infección se le pasó a la uretra es cierto, porque las infecciones migran en el espacio. Pero la historia, los hechos, es lo que a mí menos me interesa en el mundo. Realmente nunca me gustó la historia, entonces trato de deshacerla y darle nuevos atributos. El registro no está en los hechos, sino en lo que está debajo, en lo que no se ha dicho.La novela funciona como un tríptico de arte, ciencia y filosofía en el que hay correspondencias entre las primeras manifestaciones de la violencia en la prehistoria y la tecnología más moderna. ¿Buscas confundir al lector?Hay algo en mi manera de percibir el mundo que tiene que ver con dudar de todo lo que se nos diga como cierto. Estamos en un sistema que procura hacernos testigos de la manera que ese sistema quiere. Me parece muy importante desajustar esas seudoverdades. La realidad es desajuste. Eso es la realidad.¿Qué función tiene el astronauta?Está más vinculado a una idea del presente que yo tengo. Es este hombre nostálgico por lo que existió antes en la Tierra. Él ya ve todo como descosido, borrado, y trata de ir comprendiendo en qué situación está. Está buscando sentido en algo que ya no lo tiene. En él está agudizada la desubicación porque está suspendido. Nada lo sujeta. Él está ahí flotando y cuando vuelve a la Tierra, no se encuentra allí.¿La ciencia es una pieza clave en tu narrativa?En El animal sobre la piedra hice muchas entrevistas a biólogos para conformar la transformación y los aspectos corporales del personaje. En El beso de la liebre hice varias entrevistas a cirujanos. Todo eso sí ha estado, me interesa mucho. Justo tal vez para decir: “Bueno, sí, es ciencia, pero no es tan verdadera”.Dices que no te gusta la historia, pero tus obras tienen una investigación centrada en ella.Sí, ahí sí me clavo mucho. Leo textos más divulgativos, textos raros. No leo muchos otros libros literarios para escribir los míos, más bien investigo en antropología, ciencias sociales, biología, medicina. Me gusta la imaginación.De los libros al teatroIsla partida ya es una obra de teatro. ¿Cómo sucedió?Concursé con el libro en un premio que da la Casa América Cataluña. Me lo dieron en 2024 y consistía en que la novela se adaptaría al teatro. Andrea Segura Olavarría, la directora y dramaturga, hizo un trabajo extraordinario. Llevó el texto, que cuenta la historia de una mujer que padece un trastorno neurológico, con la voz de las tres intérpretes (abuela, madre, hija), otorgando a cada una parte de la novela para armar los diálogos, y quedó extraordinaria.Se están haciendo varias adaptaciones de novelas mexicanas al teatro, como la de El invencible verano de Liliana de Cristina Rivera Garza. ¿Qué opinas de esta tendencia?Me llama mucho la atención y me parece muy afortunado. Yo soy una absoluta enamorada del teatro, quise ser actriz, estudié interpretación. Hoy me parece una de las fuerzas más grandes del arte porque implica un trabajo en comunidad. Es el lugar donde a mí más me gustaría estar, actuar es el acto más grande de heroicidad.

Escritora Daniela Tarazona desafía las fronteras del tiempo y la imaginación en su nueva novela "El corazón habitante

La escritora mexicana Daniela Tarazona (Ciudad de México, 1975) presenta su nueva novela "El corazón habitante", una obra que desafía los límites del tiempo y la imaginación a través de tres relatos entrelazados: una pareja primitiva en su caverna, un cirujano obsesionado con el misterio del cuerpo humano en el siglo XVII y un cosmonauta a la deriva en el espacio profundo.

En una entrevista con MILENIO, Tarazona explica cómo logró tejer estas historias tan dispares: "Es un desorden literario que acostumbro, pero que tiene un propósito. Buscaba confundir al lector, hacerlo cuestionar las fronteras entre realidad y ficción, entre pasado y presente".

La autora reconoce que su narrativa se nutre de una profunda investigación histórica, pero asegura que esto se funde con la imaginación para crear una obra que trasciende los géneros. "La ciencia, particularmente la medicina y la astronáutica, son piezas clave en mi trabajo. Me fascinan los misterios del cuerpo humano y la exploración del espacio".

A pesar de que Tarazona afirma "no gustarle la historia", sus obras demuestran un profundo conocimiento y una habilidad para reinterpretar el pasado. Tal es el caso de su próxima adaptación teatral de "Isla partida", una obra que se suma a la tendencia de llevar novelas mexicanas contemporáneas a los escenarios.

"Creo que esta tendencia es muy positiva, pues permite que más lectores conozcan y se acerquen a nuestra literatura. Espero que 'Isla partida' y otras adaptaciones ayuden a expandir los horizontes del teatro mexicano", concluye la autora.

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