El Estadio de Old Trafford volvió a sentir la atmósfera de la Liga de Campeones, escenario de una victoria irrebatible donde el Manchester United demostró una superioridad absoluta, tal como se había previsto, frente al Sabah. El conjunto visitante, un club con apenas nueve años de vida y debutante en el escenario más prestigioso del fútbol mundial, no pudo resistir la presión del equipo inglés y fue noqueado con tres goles durante la primera mitad, resultado que se ampliaría hasta un 4-0 definitivo en la segunda parte del encuentro.
Aunque el conjunto de Michael Carrick tardó 27 minutos en desatar la victoria, el dominio fue constante. El marcador se abrió gracias a un remate de Matheus Cunha, quien puso el 1-0. A partir de ese instante, y salvo por una esporádica ocasión generada por el conjunto de Azerbaiyán, el desarrollo del partido se volvió mucho más sencillo para los ‘Diablos Rojos’. La sentencia llegó en el tramo final del primer tiempo, cuando Bruno Fernandes y Benjamin Sesko resolvieron el duelo con el 2-0 y el 3-0, respectivamente. La cuenta final se cerró ya superada la hora de juego con una anotación de Lisandro Martínez para el 4-0.
El análisis del encuentro deja claro que la Liga de Campeones es una competición que no perdona los errores. El Sabah no se presentó como un equipo tembloroso en sus primeros pasos por la "competición de las competiciones"; por el contrario, no se limitó a encerrarse en su propia área e incluso se atrevió, por momentos, a presionar la salida del adversario. Sin embargo, la diferencia de niveles quedó en evidencia a la media hora, cuando un error en la construcción del juego visitante y el acierto local provocaron el primer gol.
La pérdida de balón en el medio campo, concretamente en un pase hacia atrás que no encontró destinatario, tuvo un precio muy alto. Este tipo de fallos suelen ser fatales en la Champions League, independientemente de si el rival es el Manchester United o cualquier otro candidato a superar la fase de liga. Esta equivocación fue una invitación directa al contragolpe para el equipo dirigido por Michael Carrick, quien aceptó el regalo, aceleró la jugada y concretó el 1-0. La acción fue facilitada por un centro de Dorgu que encontró el remate final de Matheus Cunha.
El delantero brasileño, quien cuenta en su trayectoria con pasos por el Atlético de Madrid y el Wolverhampton, supo moverse con inteligencia entre los defensores centrales, quienes no advirtieron el desmarque del único atacante que esperaba el balón. A partir de ahí, el triunfo creció en nivel, aunque no estuvo exento de un sobresalto. El jugador Parris, quien destacó por combinar velocidad en la conducción y destreza con el balón, lanzó un centro que Mickels no logró rematar, evitando así que el Sabah recortara distancias.
Una vez solventado ese susto, el lateral de la red de Lammens ya no concedió más oportunidades al rival antes de cerrar la manga en la primera parte. En apenas tres minutos, el United solucionó el partido. En el minuto 42, tras una acción precisa, desbordante y trepidante, Bruno Fernandes culminó un centro de Youri Tielemans, el futbolista fichado proveniente del Aston Villa. Solo tres minutos después, en el minuto 45, Benjamin Sesko regateó al portero para aportar el 3-0.
El cuarto gol fue cuestión de tiempo y trámite. Llegó en el minuto 68, cuando el argentino Lisandro Martínez remachó una situación de confusión provocada por el portero Pkatilov en la área pequeña, acción que fue precedida por un elegante taconazo de Zirkzee. Con este resultado, el Manchester United reafirma su jerarquía en casa frente a un Sabah que, a pesar de su valentía inicial, se vio superado por la realidad técnica y táctica de la élite europea.






