Los grupos aliados de Irán en Yemen han capturado posiciones estratégicas a lo largo del mar Rojo este jueves, un avance que podría expandir significativamente la influencia de Teherán sobre una de las vías marítimas más críticas del Medio Oriente. Según informó el ministro de Información del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente a la cadena CNN, los combatientes hutíes han tomado el control de la localidad de Mocha, un punto costero estratégico situado aproximadamente a 80 kilómetros al norte de Perim.
La caída de Mocha ha generado conmoción a nivel global debido al impacto potencial que este movimiento representa para el transporte marítimo mundial. La zona se encuentra en las proximidades de Bab al-Mandeb, un estrecho que sirve como puerta de entrada fundamental para la ruta comercial entre Asia y Europa a través del canal de Suez. Este punto se considera un estrangulamiento geopolítico similar al estrecho de Ormuz; aunque posee una importancia ligeramente menor en términos de volumen comercial global que Ormuz, por Bab al-Mandeb transitan diariamente millones de barriles de petróleo y bienes esenciales destinados a diversas partes del mundo.
Este avance militar ocurre en un contexto de escalada regional más amplia entre Irán y Estados Unidos. Recientemente, Teherán advirtió que intensificaría las hostilidades contra Washington, país que mantiene un estricto bloqueo naval contra Irán y continúa ejecutando ataques militares contra el territorio iraní. Tras años de un estancamiento relativo, los enfrentamientos en Yemen entre las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita y los hutíes, apoyados por Irán, se han intensificado durante el último mes, impulsados por las tensiones del conflicto regional.
El mar Rojo se ha transformado en un punto focal estratégico mientras Irán busca mecanismos para presionar la economía mundial y obtener concesiones de la administración estadounidense. Durante el mes pasado, los hutíes intensificaron su ofensiva para arrebatar la ciudad portuaria de Mocha a las fuerzas respaldadas por Arabia Saudita. Previo a la captura, el director del puerto, Abdel Malek Al-Sharaabi, reportó que más de 25 cohetes hutíes impactaron en las instalaciones portuarias mientras buques comerciales realizaban labores de descarga.
Hasta la mañana del jueves, el control de la ciudad pertenecía a las Fuerzas de Resistencia Nacional, un grupo respaldado por Arabia Saudita y liderado por Tarik Saleh, vicepresidente del Gobierno de Yemen reconocido internacionalmente. Tras la toma de la ciudad, los hutíes confirmaron la captura y han surgido informes que indican que el grupo continúa avanzando sobre otras localidades costeras en un intento de dominar toda la franja litoral.
Tarik Saleh había advertido previamente en una entrevista exclusiva con CNN que si los hutíes lograban apoderarse de la isla de Perim, situada directamente sobre el punto de estrangulamiento de Bab al-Mandeb, podrían obtener el control total del estrecho. Según Saleh, desalojar a los rebeldes de dicha posición requeriría el despliegue de armadas y una fuerza internacional masiva.
Desde la perspectiva analítica, Ahmed Nagi, analista sénior sobre Yemen del International Crisis Group, señala que esta ofensiva cumple dos objetivos principales para los rebeldes: mejorar su posición para aumentar la influencia sobre Bab al-Mandeb y crear una barrera defensiva contra posibles operaciones terrestres provenientes de esa zona.
El deterioro de la situación se remonta a meses de tensiones crecientes, a pesar de la tregua alcanzada en 2022. El punto de ruptura ocurrió en julio, cuando los hutíes permitieron que un avión iraní aterrizara en la capital, Saná, para transportar a una delegación al funeral del líder supremo, el ayatola Alí Jamenei. Esta acción fue vista como un desafío directo al control saudita del espacio aéreo yemení, provocando ataques de Arabia Saudita contra las pistas del aeropuerto de Saná y poniendo fin a la tregua. En respuesta, los hutíes bloquearon buques sauditas y atacaron instalaciones petroleras en el reino.
Más allá de la geopolítica, el avance hutí amenaza con agravar la crisis humanitaria en Yemen, calificada por las Naciones Unidas como una de las peores del mundo. Un bloqueo efectivo de Bab al-Mandeb no solo abriría un nuevo frente en la confrontación con Irán, sino que podría forzar una intervención militar de Estados Unidos, debilitando la capacidad de Washington para asegurar el tránsito en Ormuz y obstruyendo el envío de diésel saudita hacia Europa.
El impacto económico ya es visible: los precios del petróleo subieron un 4% el jueves, y el crudo Brent alcanzó los 107 dólares estadounidenses tras conocerse la pérdida de terreno en el mar Rojo. Aunque algunos funcionarios hutíes aseguran que el avance no amenaza el transporte marítimo internacional, la incertidumbre persiste sobre la respuesta de la coalición liderada por Arabia Saudita.






