"No hagan negocio en Cuba, no vale la pena ni el sacrificio". Con esta contundente advertencia, Jenni Lucas, dueña del emprendimiento Decoraciones JLY, denunció el saqueo de su local. En un video que circula en redes sociales, la cubana muestra estantes completamente vacíos y relata la frustración de haber perdido no solo su mercancía, sino también productos de terceros por los que ahora debe pagar.
Sin embargo, la mayor denuncia de Jenni es la falta de respuesta de las autoridades. Tras reportar el robo, asegura que la policía se limitó a decirle que el caso "está bajo investigación", sin ofrecer soluciones. "Como eres particular, como esto no es desde el Estado, no pasa nada", lamenta, señalando que los pequeños emprendedores carecen de respaldo legal y policial.
Ante este escenario, su mensaje es directo para los cubanos en el exterior que financian negocios para sus familiares en la isla: "No le montes un negocio, porque desgraciadamente aquí el que tiene un negocio pequeñito no tiene ningún tipo de derecho ni respaldo".
Este caso se suma a una ola de inseguridad creciente. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana documentó 2,833 delitos en 2025, un aumento del 115% respecto a 2024. Los robos encabezan las estadísticas con 1,536 casos registrados. De hecho, el propio Ministerio del Interior reconoció en febrero de 2026 un incremento del 25% en los delitos contra la propiedad, vinculándolo a la compleja situación económica del país.
Desde reposteras hasta joyerías, los emprendedores privados se encuentran hoy en una situación de extrema vulnerabilidad frente a la criminalidad.
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