¿Busca una solución a la oferta de combustibles? El Gobierno de Bolivia ha habilitado una nueva vía para aumentar el abastecimiento mediante el Decreto Supremo 5701. En el marco de la emergencia energética, esta norma autoriza de manera excepcional que las refinerías importen petróleo crudo para procesarlo en el país y comercializar sus derivados.
A diferencia del esquema tradicional, este mecanismo busca introducir materia prima para transformarla localmente, aprovechando la capacidad de refinación existente y reduciendo la dependencia de la importación de combustibles terminados.
Un aspecto fundamental es la estructura de costos: los derivados obtenidos de este petróleo importado se venderán a precios de mercado, determinados por la oferta y la demanda. El decreto establece claramente que estos productos no estarán sujetos a subvención, por lo que su precio final dependerá de factores como el costo internacional del crudo, el transporte y la logística.
Para facilitar esta operación, se ha fijado una alícuota de cero bolivianos para el Impuesto Especial a los Hidrocarburos y sus Derivados (IEHD) sobre estos productos, medida que tendrá vigencia hasta el 31 de diciembre de 2030.
El control estatal permanece intacto. Los volúmenes de importación serán programados y asignados por el Comité de Producción y Demanda, conocido como PRODE, considerando las necesidades del mercado interno y la capacidad de las refinerías.
La medida no es inmediata. El Ministerio de Hidrocarburos y Energías dispone de cinco días hábiles para emitir la reglamentación correspondiente. Una vez publicada, la norma entrará en vigor con el objetivo de maximizar el uso de las refinerías y garantizar la operatividad del sistema energético.
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