En la ciudad de Guayaquil, se llevó a cabo el acto formal donde Jefferson Pérez, reconocido marchista y doble medallista olímpico, asumió la presidencia del Comité Olímpico Ecuatoriano (COE). Este evento marca la culminación de un complejo periodo de incertidumbre y disputas institucionales que habían afectado la estabilidad del máximo organismo del olimpismo en el país. La posesión de Pérez ocurre en un momento crítico para la organización, buscando restablecer el orden administrativo y asegurar el respaldo a los deportistas nacionales.
La llegada de Jefferson Pérez al mando del COE es el resultado directo de un acuerdo alcanzado para poner fin a una prolongada confrontación con el Viceministerio del Deporte. Esta entidad gubernamental había intervenido la institución el pasado 15 de junio, fundamentando su decisión en la negativa a aceptar la inscripción del directorio que estaba encabezado por Jorge Delgado. La disputa legal se centró específicamente en el incumplimiento del reglamento establecido en la Ley del Deporte, el cual prohíbe que una misma persona sostenga tres períodos consecutivos en los directorios.
Debido a que el señor Delgado no cumplía con este requisito legal, el Viceministerio del Deporte rechazó el registro de dicha directiva. Este rechazo no solo generó un vacío de poder administrativo, sino que desencadenó una crisis institucional profunda que trascendió las fronteras nacionales. La intervención estatal del COE provocó tensiones significativas con el Comité Olímpico Internacional (COI), organismo que vela por la autonomía de los comités nacionales y que observó con preocupación la situación en Ecuador.
Para resolver este conflicto, se iniciaron una serie de acercamientos y negociaciones entre los representantes del Gobierno ecuatoriano y el Comité Olímpico Internacional. Tras diversas gestiones diplomáticas y administrativas, se logró concretar un acuerdo que permitió la reconfiguración del comité ejecutivo. Este proceso de reestructuración tuvo lugar el viernes 31 de julio de 2026, sentando las bases para el levantamiento de la intervención estatal y el retorno a la normalidad operativa del organismo.
El nuevo Comité Ejecutivo del COE ha quedado formalmente constituido para liderar el olimpismo ecuatoriano. La estructura de mando está encabezada por Jefferson Pérez Quezada en la presidencia. Lo acompañan en la gestión Lorena Arroyo Rosales, quien asume la primera vicepresidencia, y Francisco Carvallo Castro, quien ejercerá como segundo vicepresidente. El área administrativa y financiera queda bajo la responsabilidad de Carlos Manzur Sandoval, en calidad de secretario general, y Fernando Ibáñez García, quien ha sido designado como tesorero.
Una vez formalizado este nuevo directorio, se ha dado inicio al proceso administrativo necesario para levantar la intervención que pesaba sobre la institución desde junio. Este paso es fundamental para que el COE recupere su plena autonomía y pueda operar sin la supervisión directa del Viceministerio del Deporte, permitiendo que el nuevo equipo directivo implemente sus planes de trabajo.
A través de un comunicado oficial, el Comité Olímpico Ecuatoriano aprovechó la ocasión para reconocer la gestión de los directivos salientes. En el documento, se destacó que la administración anterior coincidió con uno de los períodos más importantes para el deporte nacional, subrayando que durante ese tiempo se logró la consecución de cinco medallas olímpicas, un logro significativo para la representación deportiva del país a nivel mundial.
La institución subrayó que la decisión de reconfigurar el comité ejecutivo y alcanzar este acuerdo busca, primordialmente, garantizar la estabilidad institucional. El objetivo central es asegurar que la participación de los atletas ecuatorianos en el ciclo olímpico no se vea comprometida por los conflictos administrativos internos, permitiendo que el enfoque regrese enteramente al rendimiento deportivo.
Jefferson Pérez, quien alcanzó el éxito olímpico en Atlanta 1996 y Beijing 2008, asume ahora el reto de ser el máximo dirigente del olimpismo en su país. Su misión inmediata consiste en estabilizar la institución y fortalecer los mecanismos de apoyo para los atletas. Todo esto con la mirada puesta en el próximo gran desafío: el ciclo olímpico que culminará en los Juegos de Los Ángeles 2028. La experiencia del doble medallista será clave para navegar los retos organizativos y técnicos que demanda el camino hacia la siguiente cita olímpica.


