Apenas 48 horas después de haber anunciado oficialmente su retiro del arbitraje profesional, Slavko Vinčić ha decidido romper el silencio. El colegiado esloveno de 46 años, quien tuvo la responsabilidad de dirigir la final de la Copa del Mundo 2026 entre Argentina y España, concedió una entrevista extensa al medio deportivo Sport, de su país natal, para analizar el cierre de su trayectoria y el impacto de haber estado al mando del partido más importante del calendario futbolístico mundial.
El encuentro, disputado en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, representó el punto culminante de la carrera de Vinčić. En sus declaraciones, el árbitro defendió su actuación en el campo, reflexionó sobre la presión psicológica que conlleva alcanzar una instancia semejante y compartió algunos detalles sobre la interacción que mantuvo con la figura de Lionel Messi durante el desarrollo del juego. La rapidez con la que el esloveno decidió hablar sorprendió a diversos sectores del deporte, ya que muchos esperaban un periodo de introspección más prolongado antes de sus primeras palabras públicas.
Al recordar el momento en que la FIFA le comunicó que sería el encargado de pitar la final, Vinčić fue honesto sobre su estado emocional. “Al principio fue un shock”, confesó el exárbitro, quien posteriormente transformó esa sorpresa en un sentimiento de orgullo por representar a Eslovenia en el escenario deportivo más grande del planeta. En este sentido, Vinčić aprovechó el espacio para expresar su agradecimiento público hacia el comité arbitral de la FIFA y, específicamente, hacia Pierluigi Collina, presidente del Comité de Árbitros y director de la División de Arbitraje del organismo.
Sin embargo, el orgullo inicial fue acompañado por una carga considerable de estrés. Vinčić admitió que, si bien agradeció la confianza depositada en él, era plenamente consciente de la magnitud de la responsabilidad que asumía. Para mitigar este peso, el árbitro llevó a cabo una preparación minuciosa y detallada. Junto a sus asistentes, Tomaž Klančnik y Andraž Kovačič, Vinčić se dedicó a estudiar las características específicas de los futbolistas, analizando sus reacciones habituales durante las interrupciones del juego y el estilo táctico que desarrollan en el terreno.
A pesar de este análisis exhaustivo, el colegiado reconoció que existen límites en cualquier tipo de preparación, subrayando que cada partido posee su propia historia y dinámicas impredecibles. Vinčić resumió la carga emocional de aquel día con una reflexión contundente: “Toda una carrera arbitral termina reducida a un solo partido. La responsabilidad es enorme”. Esta frase, cargada de significado, parece servir como una explicación implícita a su decisión de retirarse inmediatamente después del torneo.
Respecto a la valoración de su desempeño, Vinčić sostuvo que el mejor indicador de un trabajo bien realizado es aquel que no genera ruido mediático. Para él, el hecho de que el arbitraje no haya dominado el debate posterior al partido es la prueba de que la estrategia aplicada fue la correcta. En el contexto de una final mundialista, pasar desapercibido es considerado por el esloveno como el mayor elogio posible para un equipo arbitral.
En este punto, destacó la labor fundamental de sus compañeros, Klančnik y Kovačič, a quienes describió como una “segunda familia” debido a los innumerables días compartidos en seminarios, entrenamientos, hoteles y partidos. Aseguró que los logros alcanzados no habrían sido posibles sin el apoyo y la sincronía de este equipo de trabajo.
Uno de los puntos que generó mayor interés fue la conversación mantenida con Lionel Messi. No obstante, Vinčić optó por la discreción, afirmando que prefería dejar los detalles de ese diálogo en la cancha. Únicamente confirmó que el astro argentino se comportó de manera “deportivamente correcta”, cerrando así la puerta a especulaciones sin entrar en detalles íntimos.
Finalmente, el árbitro abordó la implementación del VAR, defendiéndolo como una herramienta indispensable en el fútbol contemporáneo, a pesar de que no fue necesario recurrir a él durante la final. Vinčić argumentó que, dada la velocidad del juego actual, es humanamente imposible verlo todo, y aseguró que no se imagina arbitrar hoy en día sin el soporte de la tecnología.
El retiro de Slavko Vinčić a los 46 años ocurre en el momento de mayor prestigio profesional. Haber dirigido la final de un Mundial y finalizar su carrera habiendo mantenido una imagen positiva representa un cierre ordenado y estratégico, permitiéndole abandonar el campo en la cima de su trayectoria.


