Miles de ciudadanos panameños transitan diariamente por las puertas del inmueble que actualmente sirve como sede principal de la Policía Nacional, ubicado en Ancón. Para la mayoría de los visitantes, este lugar representa el espacio para gestionar licencias de conducir, comparecer ante tribunales de tránsito o resolver asuntos policiales. Sin embargo, detrás de su función actual se esconde una trayectoria arquitectónica y administrativa que refleja la evolución del país.
Durante la Segunda Guerra Mundial, este edificio cumplió una función radicalmente distinta: fue la principal terminal aérea internacional del Pacífico panameño. Posteriormente, se transformó en un apéndice administrativo de la antigua Zona del Canal. A lo largo de las décadas, la construcción ha mantenido un servicio constante al público, aunque su propósito haya cambiado por completo.
En los inicios de la aviación comercial internacional en Panamá, los vuelos aterrizaban en France Field, situado en el lado Atlántico. Desde allí, Pan American Airways operaba una terminal modesta que ofrecía tres vuelos semanales entre Miami y la Zona del Canal. No obstante, la introducción de aviones cuatrimotores en 1940 obligó a cambiar esta dinámica, ya que las instalaciones de France Field resultaron insuficientes.
Como medida temporal, el servicio comercial se trasladó a la Base Aérea de Albrook. Esta solución generó conflictos operativos, pues el incremento del tráfico civil comenzó a interferir con las actividades militares, situación que se volvió crítica en el contexto de la Segunda Guerra Mundial. Ante esta problemática, se decidió construir una terminal independiente dedicada exclusivamente a la aviación comercial.
El proyecto contó con un presupuesto de 1.8 millones de dólares, financiados a través del Emergency Fund of the President. El diseño estuvo a cargo del teniente coronel Norman J. Riebe y su equipo de ingenieros militares, mientras que la construcción fue adjudicada a las empresas Tucker McClure y Thompson-Markham. El compromiso de las constructoras fue ambicioso, asegurando que la obra estaría terminada en un plazo de apenas cien días.
Cuando la terminal inició sus operaciones en 1943, fue reconocida como una de las instalaciones más modernas y equipadas de América Latina. En su fachada se estacionaban las aeronaves de Pan American Airways, que conectaban el istmo con Nueva York y otros destinos continentales, consolidando la posición estratégica de Panamá en la aviación comercial de la época.
Uno de los detalles más distintivos del inmueble era un enorme mapa del hemisferio occidental incrustado en el piso de terrazo del vestíbulo principal. Este elemento decorativo originó un incidente diplomático cuando un embajador sudamericano presentó una objeción oficial sobre la representación de la frontera entre su país y una nación vecina. Para resolver el conflicto y evitar nuevas reclamaciones, se retiraron las barras metálicas que delimitaban las fronteras, dejando el mapa como un mosaico de colores continuos. Este elemento sigue presente hoy en día y es considerado el objeto original más valioso que conserva el edificio.
A pesar del paso del tiempo, la estructura mantiene elementos originales como la puerta principal, el amplio vestíbulo y el pasamanos de la escalera. Sin embargo, se perdió un componente emblemático: un gran vitral diseñado por el coronel Riebe. Esta obra combinaba una hélice y un ala de avión con las banderas de Estados Unidos y Panamá, sobre un fondo con los pabellones de las naciones de la Unión Panamericana. Testimonios de antiguos residentes de la Zona del Canal indican que el vitral desapareció a finales de la década de 1980, sugiriendo que fue destruido durante la Operación Just Cause en diciembre de 1989, aunque no existen documentos oficiales que confirmen este hecho.
La etapa como terminal aérea terminó en 1949 con la apertura del Aeropuerto Internacional de Tocumen, lo que provocó que el tráfico comercial abandonara Albrook. No obstante, el edificio inició una segunda fase como el Civil Affairs Building, con el objetivo de concentrar oficinas que estaban dispersas y aliviar la congestión del histórico Administration Building de la Zona del Canal.
Durante treinta años, el inmueble albergó servicios civiles esenciales. La Biblioteca-Museo fue la primera dependencia en mudarse, trasladando sus estanterías mediante el uso de una grúa. Posteriormente se instalaron las oficinas de educación pública, la policía, el cuerpo de bomberos, correos, aduanas, inmigración y la oficina de licencias de conducir.
El 1 de octubre de 1979, con la entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter, el edificio fue transferido a la República de Panamá. Durante la transición, la Panama Canal Commission mantuvo algunas oficinas allí, mientras se instalaban instituciones panameñas como el Tribunal Municipal de Tránsito y las oficinas de registros y licencias. Debido a esto, el sitio fue conocido popularmente durante décadas como “el edificio del Tránsito”, antes de convertirse en la actual sede de la Policía Nacional.


