Tadej Pogacar se ha consolidado como uno de los mejores corredores de todos los tiempos, ejerciendo un dominio aplastante sobre la bicicleta que contrasta profundamente con su personalidad tranquila, alegre y generosa. El ciclista esloveno, quien ya ha logrado cinco victorias en el Tour de Francia, mantiene rituales personales antes de cada etapa; uno de ellos consiste en pegar una pegatina de Hulk, el gigante verde, en el manillar de su bicicleta. Tras intercambiar algunas bromas, Pogacar sale a la carretera para destrozar a la competencia.
Esta dualidad lo define: es un hombre corriente en su día a día, pero se transforma en un competidor desatado una vez que se convierte en ciclista, situándose así en el círculo de los mejores deportistas de su siglo. Su manager en el UAE, Mauro Gianetti, llega a compararlo con Michael Jordan, mientras que otros lo asocian con Usain Bolt. Por su parte, el propio Pogacar ha manifestado que se inspira en el tenista Novak Djokovic.
Dentro del mundo del ciclismo, el esloveno es colocado en el mismo peldaño que Eddy Merckx, una figura considerada durante mucho tiempo como inaccesible. Algunos analistas incluso lo sitúan por encima del belga, argumentando que, a sus 27 años, Pogacar aventaja en varios de los parciales al "Caníbal", quien tenía dos años más cuando alcanzó su quinto y último Tour. Esta percepción es compartida por sus rivales; el flamenco Remco Evenepoel afirmó que es "el mejor de todos los tiempos", aunque rectificó mencionando también a Merckx para evitar tensiones con la prensa belga. Por otro lado, el francés Warren Barguil ha sido tajante al calificarlo como "Dios sobre una bicicleta", destacando su talento excepcional.
El palmarés de Pogacar es tan extenso que ya no cabe en una sola página: cuenta con cinco Tours de Francia, 26 victorias de etapa, dos títulos de campeón del mundo, trece Monumentos, un Giro de Italia y un total de 127 victorias. Sin embargo, este dominio absoluto ha generado incomodidad en algunos sectores, despertando las inevitables sospechas de dopaje, una sombra que ha perseguido al ciclismo durante décadas. Durante el Tour de Francia, Pogacar, al igual que su rival Jonas Vingegaard, fue despertado en plena noche para someterse a un control nocturno, un procedimiento excepcional basado en "sospechas graves y específicas". Ante esto, el esloveno ha declarado que se somete de buen grado a estas pruebas si ello permite demostrar que están limpios.
A pesar de las críticas, en el pelotón es ampliamente apreciado por ser un campeón travieso y accesible. Michael Matthews, veterano australiano que reside con él en Mónaco, destaca que se ve reflejado en el lado lúdico, la energía positiva y la pasión por el deporte de Tadej. Aunque en ocasiones recibe silbidos del público, también suele ser el más aplaudido en las presentaciones de los equipos. Stephen Roche, ganador del Tour en 1987, subraya que Pogacar inspira a miles de niños y beneficia enormemente al ciclismo.
Matxín Fernández, su director deportivo en el UAE, donde el corredor percibe un salario estimado en ocho millones de euros anuales (aproximadamente 9 millones de dólares), asegura que no solo es el mejor del mundo sobre la bicicleta, sino también el mejor con los aficionados y los periodistas, siempre disponible para fotos y autógrafos. Fernández, con treinta años de experiencia en el medio, afirma que es el más grande que ha visto, y por mucho.
El camino de Pogacar no siempre fue dominante. Luc Wirtgen, corredor luxemburgués, recuerda que cuando tenían 12 o 13 años, Tadej era "el más pequeño de los pequeños" y que incluso podía ganarlo. No fue hasta los 18 años que comenzó a lograr resultados importantes, impulsado por un desarrollo físico que su primer entrenador en Liubliana, Miha Koncilja, describe como la razón de su arranque tardío. Actualmente, posee un físico de 1,76 metros y 66 kilogramos.
En el plano personal, sus padres, Marjeta y Mirko, lo describen como alguien muy dulce. Su madre, antigua profesora de francés, reveló que de niño le gustaba hacer el payaso y actuar como mediador para apaciguar las tensiones familiares, buscando siempre ambientes relajados y sonrientes. Esta actitud se traslada a su equipo, donde es venerado por sus compañeros y no duda en ayudar a otros, como hizo con Isaac del Toro. Pavel Sivakov, compañero de equipo, lo define como un líder increíble y un "extraterrestre" que, mientras se divierte sobre la bici, es capaz de gestionar toda la presión para seguir escribiendo la historia del deporte.


