En el marco de su cumpleaños número 83, Mick Jagger ha compartido una visión honesta y desmitificada sobre el proceso de envejecer. Lejos de abrazar la idea romántica de que los años otorgan sabiduría, el líder de los Rolling Stones ha sido tajante al describir la vejez como un camino marcado por el deterioro, la pérdida de facultades y la adaptación constante. Estas reflexiones fueron detalladas por el músico durante su participación en el pódcast The Interview, producido por The New York Times.
Para Jagger, la noción cultural de que la edad trae consigo un bagaje de sabiduría es un error. Con un tono cargado de ironía, el cantante afirmó que "no hay nada bueno" en envejecer, asegurando que no se adquiere sabiduría, sino que, por el contrario, se olvida todo. "Olvidé toda mi sabiduría", confesó, reconociendo que, aunque pudo haber acumulado algunas "perlas" de experiencia a lo largo de su trayectoria, ya no recuerda cuáles son. Esta perspectiva choca frontalmente con la imagen idealizada del anciano sabio, planteando la vejez más como una pérdida que como una ganancia.
Este desgaste no es solo mental, sino también físico. Jagger describió cómo su cuerpo ya no responde con la velocidad ni la capacidad de antaño. Para ilustrar esta limitación en su vida cotidiana, mencionó su acercamiento al deporte: cuando juega al fútbol, ahora se coloca directamente como arquero, una adaptación necesaria a sus restricciones físicas actuales. Según el artista, aunque todavía es capaz de realizar diversas actividades, debe hacerlo con una cautela mucho mayor, ya que la rapidez y la agilidad han disminuido.
Más allá de lo biológico, el cantante reflexionó sobre el impacto psicológico de haber vivido décadas bajo el escrutinio público. Jagger señaló que una vida de celebridad prolongada no es normal y que puede provocar una desconexión profunda con los demás y con la realidad de la mayoría de las personas. Ante la pregunta de cómo combatir ese aislamiento, el músico reveló una estrategia sencilla pero efectiva: salir a caminar solo por la calle y realizar actividades normales, buscando así recuperar el vínculo con la cotidianeidad que su fama suele eclipsar.
A pesar de este diagnóstico honesto sobre la edad, la vitalidad de Jagger en el escenario sigue siendo un fenómeno que tiene una explicación basada en la disciplina. El músico atribuye su condición física actual a la educación recibida de su padre, Basil Jagger, quien fue profesor de educación física. Desde temprana edad, su padre le inculcó la importancia de moverse para evitar la flacidez, una disciplina que lo ha acompañado durante toda su vida. Jagger recordó que Basil solía advertirle sobre el deterioro físico señalando ejemplos concretos, como personas de 55 años con sobrepeso, fumando y sedentarias en un sillón.
Esta base formativa se ha complementado con una rutina rigurosa en la edad adulta. Según el libro "Pacto con el diablo: los hábitos saludables del Rolling Stone más dinámico del mundo", de Isidora Puiggené, Jagger entrena entre dos y tres horas diarias casi todos los días de la semana. Su régimen incluye calistenia, yoga, ejercicios de resistencia y baile. Asimismo, el cantante confesó que, antes de cumplir los sesenta años, decidió realizar un cambio drástico en su estilo de vida, abandonando el consumo de drogas y alcohol para poder adaptarse a las exigencias físicas de actuar en el escenario.
En el plano artístico, Jagger mantiene una postura similar a la de su salud: rechaza vivir del pasado. En una entrevista con Conan O'Brien, el músico explicó que la energía de los Rolling Stones reside en su decisión de seguir componiendo material nuevo en lugar de depender exclusivamente de sus éxitos clásicos. Para Jagger, repetir historias de hace cincuenta años no es el camino; prefiere vivir el momento, estudiar técnicas vocales de otros artistas y asegurarse de que sus nuevas canciones no suenen como simples reediciones de su pasado.
Finalmente, el futuro de la banda sigue abierto. Mientras Jagger expresó su esperanza de realizar algunas presentaciones con los Stones el próximo año, Keith Richards ha alimentado aún más las expectativas de los fanáticos. El guitarrista no descartó un regreso a los escenarios para el año 2027 y sugirió la posibilidad de implementar nuevos formatos, como una residencia de conciertos en un mismo lugar. A pesar de los desafíos que impone la edad, los Rolling Stones parecen decididos a seguir rodando.


