En el marco de su paso por el Movistar Arena de Santiago, la artista española Rosalía llevó a cabo una dinámica particular que capturó la atención del público durante el primero de sus cuatro shows programados en la capital chilena. El momento culminante de la velada ocurrió durante el segmento denominado “confesionario”, un espacio diseñado para que una personalidad reconocida suba al escenario y comparta, junto a la cantante barcelonesa, una anécdota personal, generalmente enfocada en historias divertidas o accidentadas relacionadas con romances pasados.
Para esta ocasión, la invitada fue la reconocida cantante chilena Francisca Valenzuela, quien accedió a participar en la dinámica replicando la atmósfera de los confesionarios eclesiásticos. Durante su intervención, Valenzuela compartió un relato detallado sobre una relación sentimental que comenzó en un momento de vulnerabilidad personal y terminó de una manera inesperada y dolorosa.
La artista chilena inició su relato contextualizando su situación sentimental de aquel entonces. Valenzuela explicó que había estado emparejada durante un largo periodo de tiempo y que, de hecho, estuvo casada. Tras atravesar el proceso de separación y regresar a la soltería, se encontró en una etapa de transición emocional. Fue precisamente en su primera salida profesional a un festival de música, donde se presentó como artista, que ocurrió el encuentro inicial. Según narró, un músico, a quien describió como “súper guapo”, se acercó a ella, marcando el inicio de una interacción que pronto escalaría a algo más profundo.
Tras finalizar el show, el vínculo se mantuvo a través de la tecnología. Valenzuela relató que el músico comenzó a escribirle diariamente, iniciándose así una relación a distancia. La comunicación constante permitió que el sentimiento creciera, llevando a ambos a concretar un encuentro físico que derivó en un romance intenso. La cantante describió que pasaron tres días encerrados, destacando que ella se encontraba en un estado emocional particular, sintiéndose como si estuviera “flotando” o en “shock” debido a las circunstancias personales que estaba viviendo, lo que la llevó a entregarse plenamente a la relación.
La intensidad del vínculo se manifestó incluso a través de la música. El músico, cuya identidad no fue revelada durante la presentación, llegó al punto de escribirle una canción a Francisca Valenzuela. La artista confesó que, aunque inicialmente sintió cierta reticencia hacia el gesto, eventualmente terminó cediendo ante el detalle y se dejó llevar por el romance.
Sin embargo, la historia tomó un giro drástico cuando Valenzuela decidió viajar a otra ciudad para apoyar al músico en una de sus presentaciones. La cantante describió cómo se preparó cuidadosamente para la ocasión, asistiendo al concierto y compartiendo el espacio con la familia y los amigos cercanos del artista. Al finalizar la presentación, el músico le escribió invitándola a asistir al "after", la fiesta posterior al concierto, donde se reunirían nuevamente.
Al llegar al lugar de la fiesta, la artista comenzó a buscar a su pareja, pero no logró localizarlo de inmediato. Después de recorrer el espacio preguntando y buscando insistentemente, Valenzuela se dirigió hacia una esquina del recinto. Fue en ese momento donde descubrió una escena devastadora: vio al músico “revolcándose” con otra mujer.
Ante la revelación, el público presente en el Movistar Arena reaccionó con estruendo, mientras que la propia Rosalía mostró una sorpresa genuina, exclamando ante la situación. Valenzuela describió la sensación de desamparo que sintió en ese instante, mencionando que, a pesar de llevar un "súper outfit" y su cartera, se sintió como una adolescente de entre doce y quince años a quien le rompen el corazón por primera vez.
El desenlace de la anécdota ocurrió cuando el músico, al percatarse de la presencia de Francisca, se separó de la otra persona de manera "olímpica" y, lejos de mostrar remordimiento, la saludó diciendo: “¡mi amor, qué bueno que viniste!”. Tras este encuentro, la cantante chilena relató que abandonó la fiesta sola, caminando por el lugar antes de retirarse definitivamente.


