El entorno de la estación Parque O’Higgins se transformó en el preludio de una experiencia estética coordinada. Velos, vestidos blancos, abanicos y rosarios eran los elementos predominantes entre las asistentes, quienes siguieron la tendencia de los conciertos actuales al diseñar outfits inspirados en el universo de "Lux". El nivel de detalle llegó incluso a lo capilar, con fans que se tiñeron una breve aureola en el cabello, emulando la imagen de la artista española.
La noche del viernes, el Movistar Arena fue el escenario de la primera de las cuatro presentaciones sold out programadas en el país. El eje central del espectáculo es el disco lanzado por Rosalía en 2025, una propuesta que representa un desafío en la cartelera pop debido a su eclecticismo. La obra se caracteriza por el cruce de estilos, el uso de diversas lenguas y guiños religiosos que evocan épocas pasadas, planteando la interrogante de cómo trasladar tal misterio y concepto al despliegue escénico.
La decisión de realizar cuatro fechas en Chile responde a la magnitud de su fanaticada local. Según datos de Spotify, Chile se posiciona como el octavo país con más oyentes de la artista a nivel mundial y el cuarto mercado con mayor intensidad de escucha por usuario. Desde el lanzamiento de "Lux", Rosalía ha acumulado más de 1.190 millones de streams globales, de los cuales 43 millones provienen de Chile. Asimismo, Santiago se ubica como la tercera ciudad del mundo con más visualizaciones en YouTube, alcanzando los 5,98 millones, superada únicamente por Ciudad de México y Buenos Aires.
La atmósfera previa al show mantuvo el espíritu no convencional del álbum, con una selección musical que transitó desde piezas de Beethoven y Grieg hasta grabaciones dramáticas de flamenco. El telón se abrió con la participación de la pianista chilena Amanda Naranjo, quien realizó el número de apertura bajo la atención y aplausos del público.
Tras un retraso de 23 minutos, el concierto inició con el sonido de cuerdas interpretadas por una orquesta dirigida por la cubana Yudania Gómez Heredia. La escenografía se reveló mientras Rosalía aparecía desde el interior de una estructura, simulando ser una bailarina de cajita de música. La primera canción, "Sexo, violencia y llantas", fue ejecutada con una gestualidad meticulosa que generó una respuesta inmediata del público, seguida por "Reliquia", mientras una pantalla tipo marquesina proyectaba las letras en tiempo real.
Durante el primer segmento, la artista combinó pasitos de ballet y el apoyo de un cuerpo de baile, utilizando una cámara cenital que ofrecía perspectivas cinematográficas. La puesta en escena osciló entre texturas delicadas y saturaciones de electrónica y orquesta. En la canción "Divinize", Rosalía incluyó frases de "Thank You", el clásico de Dido, gesto que fue recibido con sonrisas por el sector más joven de la audiencia.
Tras saludar al público y agradecer el respaldo constante de Chile, la artista fue recibida con el grito típico "mijita rica", ante lo cual respondió con gratitud antes de interpretar "Mío Cristo piange diamanti". Este tema, con aire de canción religiosa italiana, transitó desde un silencio respetuoso hasta una coda celestial, subrayando la carga dramática de la experiencia "Lux".
El segundo acto comenzó con cuerdas inspiradas en Vivaldi para el tema "Berghain", que integró partes grabadas de Björk y Yves Tumor, transformando el espacio en una rave electrónica de alto volumen. Este bloque sirvió de transición hacia temas del disco "MOTOMAMI", incluyendo el beat de "SAOKO", la bachata de "LA FAMA" y "LA COMBI VERSACE", finalizando con "DE MADRUGÁ".
El tercer bloque estuvo marcado por las sorpresas. Rosalía interpretó el estándar "Can’t take my eyes off you" enmarcada como una "Mona Lisa viviente", mientras bailarines simulaban ser turistas tomándose fotografías, creando un metarrelato sobre la viralidad actual. Posteriormente, se llevó a cabo el segmento del confesionario, donde la invitada Francisca Valenzuela relató una experiencia de romance frustrado con un rockstar que terminó en engaño.
Uno de los puntos cúclimes fue la interpretación de "La Perla", la canción más reproducida del disco en Spotify y YouTube. La pieza contó con una coreografía de Dimitris Papaioannou, con referencias visuales a la Venus de Milo, Rita Hayworth y la Virgen de Nuestra Señora de Lourdes. Tras una pausa provocada por una petición de matrimonio entre el público, la artista interpretó "SAUVIGNON BLANC" sentada sobre un piano blanco bajo una lluvia de confeti dorado.
El cierre del espectáculo incluyó "LA RUMBA DEL PERDON" junto a la orquesta y un momento de fiesta electrónica con "CUUUUUUTE", acompañado de una estructura de luces y humo similar a una bola de disco. El bloque final mantuvo la energía con "BIZCOCHITO" y "DESPECHÁ", para concluir con una versión íntima y minimalista de "Magnolias", con la cantante sola en el escenario.
Con una duración de casi dos horas, el show se percibió dinámico y bien ensamblado. El dominio del material de "Lux" por parte del público confirmó la cohesión del espectáculo, posicionándolo como la presentación más redonda de Rosalía en Chile desde su debut en Lollapalooza 2019.


