El ciclo de Juan Pablo Vojvoda al frente de Racing se ha comenzado a medir, hasta el momento, estrictamente en términos de victorias. No es un dato menor para un equipo que busca recuperar la estabilidad. Tras haber tenido un debut exitoso con una goleada ante Defensa y Justicia por la Copa Argentina, este viernes el nuevo Racing superó una nueva y compleja misión deportiva. Jugando en casa, el equipo logró romper una prolongada racha negativa frente a Gimnasia y se liberó de un problema que pesaba en el ánimo del plantel.
El conjunto platense, conocido como el Lobo, se había transformado en una especie de karma para la Academia. Las estadísticas eran adversas: Racing acumulaba cuatro derrotas consecutivas y seis partidos sin poder ganarles a los platenses. Debido a este antecedente, el resultado final de 2-1 no representa únicamente tres puntos, sino que constituye una alta dosis de confianza para un grupo de jugadores que había perdido la seguridad durante la gestión de Costas.
Con el paso de los partidos, ya comienzan a emerger ciertas características tácticas que se perfilan como la marca registrada del Racing de Vojvoda. La primera de ellas es la clara intención de acumular volantes en el campo de juego con el objetivo de juntar pases y mantener la posesión. El director técnico ha dejado claro que no desea el uso de pelotazos para avanzar. Esta postura fue evidente durante el encuentro, donde se pudo observar el enojo del entrenador cuando el jugador Colombo intentó sacársela de encima con un despeje sin sentido. El objetivo estratégico es cuidar el balón y progresar mediante pases filtrados, especialmente a través de Santiago Sosa, para que Matko Miljevic pueda recibir el esférico en zonas cercanas a los delanteros.
Esta propuesta futbolística ha dado resultados positivos hasta ahora. Miljevic, quien ya se había destacado ante Defensa con un golazo, volvió a ser la figura del equipo en este encuentro. Apenas a los seis minutos de juego, aprovechando un error grosero en la salida del defensor Giampaoli, el número 10 encontró la pelota dentro del área y la empujó a la red para abrir el marcador. Durante los primeros 20 minutos, la Academia mostró su mejor versión, dominando el partido y superando ampliamente a su rival.
Sin embargo, la tendencia del encuentro fue de mayor a menor, y el partido se complicó más de lo previsto. Tras una serie de ataques desperdiciados por Solari y en un momento donde Gimnasia no había generado peligro real, llegó el empate. Todo comenzó con una falta evitable cometida por Colombo, que permitió que el lúcido Nacho Fernández aprovechara el descuido del defensor de Racing para habilitar la jugada que terminó en el gol de Barros Schelotto.
El empate 1-1 afectó anímicamente al equipo local, que estuvo a punto de quedar en desventaja. Racing concedió un penal claro debido a una mano del joven Escudero, quien a pesar de ese error había realizado un muy buen partido. En ese momento crítico apareció el arquero Cambeses, quien logró atajar una mala ejecución del Chelo Torres. Para agravar la situación del ejecutante, Torres sufrió un desgarro muscular al momento de patear.
En el complemento, con la presión de la hinchada empujando en las tribunas, llegó la definición. A los 24 minutos de la segunda mitad, un tiro de esquina ejecutado por Miljevic fue aprovechado por Nazareno Colombo, quien conectó un testazo certero para poner el 2-1 definitivo. Gimnasia reclamó una falta previa en la jugada, pero el VAR descartó la infracción.
Previamente al gol, Vojvoda había realizado un cambio táctico, enviando a la cancha al debutante Lautaro Díaz en reemplazo de un flojo Conechny. Hacia el cierre del encuentro, surgió una polémica por un posible penal a favor de Auzmendi tras una acción de Santiago Sosa; sin embargo, el VAR no pudo comprobar que el impacto sobre el delantero de Gimnasia hubiera existido. El triunfo fue intensamente festejado por Vojvoda y su cuerpo técnico, conscientes de que los resultados son el camino más corto para hacer olvidar el ciclo de Costas.


