El médico forense Dr. Pablo Lemir ha hecho públicos los resultados detallados de las autopsias practicadas a los efectivos policiales que perdieron la vida durante el violento episodio registrado en el departamento de Canindeyú. El informe técnico arroja conclusiones precisas sobre las causas de muerte y la naturaleza de las heridas, proporcionando datos fundamentales para la comprensión de la mecánica del ataque.
En relación al caso del suboficial Herminio Ojeda, de 32 años, el Dr. Lemir determinó que el fallecimiento fue provocado por un traumatismo craneoencefálico de gravedad. Este daño fue consecuencia directa de un disparo efectuado dentro de la cavidad bucal de la víctima. El análisis forense fue exhaustivo al señalar que se halló ahumamiento en la lengua, un indicio técnico que confirma que el arma de fuego fue apoyada o introducida directamente en la boca al momento de producirse la detonación.
Dada la trayectoria del proyectil y las características específicas de la lesión, el especialista calificó este acto como una ejecución. No obstante, el cuerpo del suboficial Ojeda no presentaba únicamente esta herida letal. El informe forense detalla que la víctima también sufrió tres heridas localizadas en la zona de la espalda, las cuales fueron identificadas como compatibles con el impacto de esquirlas que afectaron previamente la región del tórax.
Por otro lado, el informe se centró en el análisis del cuerpo del suboficial mayor Atilio Martínez, de 40 años. En este caso, el Dr. Lemir estableció que la causa primordial de la muerte fue una hemorragia masiva. Esta condición fue originada por un disparo impactado en la axila derecha, el cual provocó daños críticos al desgarrar grandes vasos sanguíneos y afectar la aurícula derecha del corazón, resultando en una lesión mortal inmediata.
El peritaje forense añadió que, tras haber sufrido la lesión mortal mencionada, la víctima recibió posteriormente un disparo en la cabeza. Según el documento presentado por el Dr. Lemir, este último proyectil fue disparado a corta distancia, lo que refuerza la gravedad de la agresión sufrida por el suboficial mayor Martínez durante el ataque armado.
Un hallazgo común en ambos cuerpos, según confirmó el médico forense, fue la presencia de quemaduras de segundo y tercer grado. Un punto crucial de este hallazgo es que el Dr. Lemir determinó que estas quemaduras fueron producidas después de la muerte, descartando que el fuego haya sido la causa del fallecimiento de los policías.
El informe describe que las llamas afectaron principalmente la región frontal de los cuerpos. En diversos sectores, la intensidad del fuego fue tal que las prendas de vestir quedaron adheridas a la piel o fueron consumidas totalmente por las llamas, evidenciando la brutalidad del escenario posterior al ataque.
Finalmente, el Dr. Lemir informó sobre la situación del tercer fallecido, el civil Josemar Escobar Piris, de 38 años. Al cierre de las tareas forenses y al momento de la presentación de los resultados de los policías, la autopsia de Escobar Piris aún permanecía pendiente de realización, por lo que no se han emitido conclusiones oficiales sobre su causa de muerte.
Este reporte forense constituye la base técnica para las investigaciones en curso sobre el ataque al puesto policial en Canindeyú, proporcionando evidencias materiales sobre la trayectoria de los disparos, el orden de las lesiones y la manipulación de los cuerpos tras el deceso de los efectivos.


