¿Quién filtró los fallos de seguridad del nuevo avión de Donald Trump? Una intensa investigación sacude actualmente la Casa Blanca.
La secretaria general, Susie Wiles, y el director del FBI, Kash Patel, coordinaron personalmente una búsqueda para identificar a los responsables de revelar deficiencias de seguridad en la aeronave de 400 millones de dólares regalada por Qatar, la cual se pretendía usar como Air Force One.
Fuentes informan que Patel fue desviado de un viaje a Chicago para instalarse en una oficina junto a Wiles durante siete horas, estableciendo lo que se denominó un centro de mando en el Ala Oeste. Durante el proceso, se solicitó a diversos funcionarios la entrega de sus teléfonos celulares, aunque algunos se negaron a hacerlo.
La controversia surgió luego de que el presidente Trump cambiara abruptamente de avión antes de asistir a una cumbre de la OTAN en Turquía. Mientras Trump afirmó que el movimiento era para que los militares conocieran la aeronave, fuentes indican que la seguridad fue el motivo real. Evaluaciones sugirieron que el avión qatarí, pese a ser remodelado, no era tan seguro como la versión antigua. Observadores de aviación señalaron que la aeronave parece carecer de modificaciones externas asociadas a sistemas de defensa contra misiles infrarrojos.
El conflicto ha escalado al ámbito legal. El Departamento de Justicia emitió citaciones a cuatro periodistas del New York Times, lo que ha generado críticas por posibles vulneraciones a la Primera Enmienda y a la independencia judicial.
Desde la Casa Blanca, justifican las medidas asegurando que las filtraciones que ponen en riesgo al presidente y a su personal son una amenaza para la seguridad nacional y que agotarán los medios legales para hallar a los culpables.
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