Donald Trump evalúa intensificar la operación militar contra Irán. Según fuentes familiarizadas con el asunto, el presidente ha mantenido reuniones en la sala de crisis para analizar formas de debilitar el control iraní sobre el estrecho de Ormuz.
Trump ha manifestado públicamente su intención de golpear a Irán con más fuerza, incluyendo amenazas a infraestructura civil y objetivos energéticos. Entre las opciones que considera se encuentra una operación para tomar la Isla de Jarg, un centro crítico de exportación iraní, y el bombardeo de complejos subterráneos en la Montaña Pickaxe, los cuales se cree que están conectados al programa nuclear de Irán. Sobre una posible campaña terrestre en Jarg, el mandatario sugirió que podría ser ejecutada por otro país.
En los últimos cinco días, Estados Unidos ha realizado ataques diarios en posiciones iraníes a lo largo del estrecho, incluyendo la Isla de Greater Tunb. El objetivo es degradar la capacidad de Irán para bloquear el tránsito de buques comerciales, aunque funcionarios advierten que destruir radares y lanzadores de misiles podría preparar el terreno para operaciones militares mayores.
El enfoque de la administración muestra contradicciones. Mientras Trump oscila entre afirmar que Teherán desea desesperadamente un acuerdo y decir que hablar con ellos es una "pérdida de tiempo", el vicepresidente J. D. Vance ha mantenido una postura cautelosa. En una entrevista reciente, Vance señaló que la guerra no se ganará solo con fuerza militar, advirtiendo que es muy sencillo atacar barcos en los estrechos y que es necesario estar dispuesto a dialogar para resolver el problema.
La tensión aumenta mientras EE. UU. busca presionar a Irán para que se someta a sus demandas, en un escenario donde la escalada militar se utiliza como herramienta de presión.
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