El mundo del fútbol vuelve a centrar su atención en la aplicación del VAR tras la polémica expulsión del jugador suizo Embolo. La decisión, tomada por el árbitro portugués Joao Pinheiro luego de acudir a la pantalla de revisión, ha generado un intenso debate sobre la interpretación de las normas actuales, aunque no es la primera vez que se aplica un criterio de este tipo en el presente Mundial.
La secuencia de los hechos comenzó cuando el colegiado Joao Pinheiro amonestó al volante de Boca, Paredes, al considerar que había cometido una infracción sobre Embolo. Ante la protesta inmediata del jugador, quien aseguró no haber tocado al rival, intervino el VAR, liderado por el mexicano Pacheco. Tras analizar las imágenes, el asistente observó que la supuesta falta no había existido. Por el contrario, las pruebas mostraron una clara simulación por parte de Embolo, quien al pasar junto a Paredes realizó un salto hacia adelante e incluso abrió las piernas en un intento evidente de engancharse con el futbolista para engañar al juez.
Ante esta evidencia, Pacheco solicitó a Pinheiro que revisara la acción en la pantalla. Al observar las repeticiones, el árbitro portugués reconoció el engaño, procedió a retirar la tarjeta amarilla a Paredes y, en su lugar, sancionó con una amonestación la simulación de Embolo. Debido a que el jugador suizo ya había recibido una tarjeta amarilla en el minuto 43 de la primera parte por una falta fuerte cometida contra el mismo Paredes, la segunda amonestación resultó en su expulsión, dejando a Suiza con diez jugadores en el campo.
Esta decisión se sustenta en una ampliación de las facultades del VAR aprobada mediante la Circular Nº 32 el pasado 31 de marzo, en el marco de la 140ª Asamblea General Anual. Este cambio normativo modificó el concepto de "confusión de identidad", permitiendo que el VAR intervenga ahora cuando el árbitro amoneste o expulse al jugador equivocado, sin importar que este pertenezca a cualquiera de los dos equipos involucrados en la jugada.
Anteriormente, la regla de "confusión de identidad" estaba limitada estrictamente a errores cometidos entre jugadores del mismo equipo; es decir, cuando un jugador cometía la falta pero el árbitro sancionaba a un compañero. Con la nueva instrucción, se ha determinado que una acción en la que se amonesta a un jugador por una falta que resulta ser una simulación del rival también debe encuadrarse dentro de esta figura de "confusión de identidad".
De acuerdo con el protocolo establecido en la página 183 de las Reglas del Juego de la FIFA, se revisará la confusión de identidad si se ha sancionado con tarjeta amarilla o roja a un jugador, pero la infracción por la que se le haya amonestado fue cometida por otro jugador de cualquiera de los dos equipos.
Para dar mayor claridad, la IFAB, el organismo encargado de revisar y aprobar las reglas del fútbol, aclara que una infracción no puede ser revisada por sí misma, a menos que se trate de una acción que pueda derivar en un gol, un penal o una tarjeta roja directa. Sin embargo, en la página 202 del nuevo protocolo se especifica que el VAR puede revisar la "confusión de identidad" cuando el árbitro sancione claramente al jugador equivocado de cualquiera de los dos equipos. Bajo este marco, la infracción en sí misma no es el objeto de la revisión, sino la identidad del jugador sancionado en el contexto de dicha confusión.
Este criterio ya había sido aplicado previamente en el Mundial, específicamente durante el encuentro entre Estados Unidos y Paraguay. En aquella ocasión, el juez neerlandés Makkelie amonestó a un defensor estadounidense tras cobrar una falta contra Almirón. No obstante, el VAR comprobó que no hubo contacto y que el paraguayo había simulado la caída. En consecuencia, Makkelie retiró la amarilla al jugador estadounidense y se la mostró a Almirón, sentando el precedente para lo ocurrido con Embolo.


