El Estadio Monumental fue el escenario del regreso de Rodrigo Ureña, el mediocampista chileno que volvió a pisar el césped del recinto vistiendo los colores de Millonarios. El motivo de su retorno fue la disputa de un encuentro amistoso frente a su antiguo equipo, Universitario, un partido que terminó con una derrota por 2-0 para el conjunto colombiano. Sin embargo, el resultado deportivo quedó en segundo plano frente a la controversia generada por las declaraciones del futbolista tras el pitazo final.
Más allá de lo sucedido en el campo de juego, Ureña acaparó la atención de la prensa y de la afición al romper el silencio sobre las circunstancias que rodearon su partida del equipo crema. El volante chileno aseguró que, durante el proceso de su salida de la institución, atravesó una situación sumamente complicada, dejando entrever que el cierre de su etapa en el club no se dio en los mejores términos.
En sus declaraciones, el mediocampista fue enfático al señalar que recibió un trato que lo marcó profundamente antes de concretar su salida. Ureña mencionó que ocurrieron diversos hechos que prefers no detallar exhaustivamente en el momento, pero no evitó utilizar palabras fuertes para describir la presión que sintió. De manera directa, el jugador afirmó que hubo amenazas dirigidas hacia él para forzar su salida del club.
A pesar de la gravedad de sus palabras, Rodrigo Ureña manifestó que su intención no es perjudicar a la institución. El futbolista explicó que, aunque existan elementos que podría revelar sobre el comportamiento de ciertas personas, lo que menos desea es que Universitario se vea afectado negativamente por sus declaraciones públicas. Esta postura refleja un conflicto interno entre su deseo de exponer la verdad de lo vivido y su respeto hacia la entidad deportiva.
El malestar del chileno fue evidente cuando aseguró que "ellos saben lo que hicieron y los responsables saben la forma en que me trataron". Aunque evitó mencionar nombres específicos de directivos o personas del entorno del club, dejó claro que existe un grupo de responsables que gestionaron su salida de una manera que él considera inaceptable. Para el jugador, los hechos son conocidos por quienes estuvieron involucrados en aquel proceso en Ate.
No obstante, Ureña fue cuidadoso en diferenciar la gestión administrativa de la esencia del club. El mediocampista dejó claro que sus cuestionamientos y su malestar no están dirigidos hacia Universitario como institución, sino hacia las personas que estuvieron a cargo en ese periodo específico. Para el futbolista, el club trasciende a quienes lo dirigen de turno.
En un mensaje final, Ureña resaltó que el verdadero valor de Universitario reside en su gente. Sostuvo que las personas que ocupan cargos de poder son pasajeras y que, independientemente de quién esté al mando, el club debe seguir adelante basándose en los valores de la garra y el pundonor, elementos que identifican a la institución.
Estas declaraciones han generado una fuerte repercusión entre la hinchada de Universitario. Para muchos seguidores, es la primera vez que el volante habla abiertamente sobre los pormenores de su salida, dejando abierta una incógnita sobre la identidad de quienes habrían sido los responsables de las amenazas y el mal trato denunciados por el jugador. La polémica queda instalada mientras los aficionados y la prensa esperan saber quiénes fueron los implicados en este episodio que ha empañado el regreso del chileno al Monumental.


