La ciudad de Miami se prepara para uno de los encuentros más decisivos de la Copa del Mundo, donde la selección de Inglaterra se medirá ante Noruega en los cuartos de final. Sin embargo, el análisis deportivo ha dado un giro inesperado, ya que el foco de atención no recae únicamente en la capacidad táctica de los equipos o en el peligro que representa Erling Haaland para la defensa inglesa, sino en la presencia de una figura icónica del rock: Mick Jagger.
El legendario cantante ha aterrizado en la ciudad estadounidense para apoyar a su selección, pero su llegada ha despertado inquietudes debido a su reputación como "pé frio", término utilizado para describir a una persona que atrae la mala suerte o que actúa como un "gafe" en eventos deportivos. Las estadísticas respaldan este temor, ya que Jagger posee un historial implacable en los partidos de eliminación directa de las Copas del Mundo.
Desde que comenzó a asistir a estos encuentros en 1998, el músico ha estado presente en siete juegos de mata-mata en los que se identificó claramente su apoyo a un equipo. El resultado ha sido una constante desalentadora: en las siete ocasiones, el equipo apoyado por Jagger fue eliminado del torneo. De estos siete encuentros, cinco terminaron en derrota directa y dos se decidieron mediante tandas de penaltis, resultando también en la eliminación de sus favoritos.
El recorrido de este infortunio comenzó en el Mundial de 1998, durante los octavos de final, cuando Jagger acompañó a Inglaterra en su enfrentamiento contra Argentina. El partido terminó en un empate 2-2, pero la selección inglesa cayó en la tanda de penaltis por 4-3, marcando el inicio de una tendencia preocupante. Esta historia se repitió ocho años después, en el Mundial de 2006, nuevamente en un duelo de Inglaterra, esta vez contra Portugal en los cuartos de final. El encuentro terminó 0-0 y, una vez más, Inglaterra fue eliminada en la definición por penaltis, con Jagger presenciando el desenlace desde la grada.
Sin embargo, fue en la Copa del Mundo de 2010, celebrada en Sudáfrica, donde Jagger consolidó su fama de "pé frio". Durante aquel torneo, el músico asistió a tres encuentros decisivos. Primero, apoyó a Estados Unidos en los octavos de final contra Ghana, acompañado por el ex presidente Bill Clinton; el equipo estadounidense cayó 1-2 en la prórroga. Poco después, regresó a apoyar a Inglaterra en los octavos de final contra Alemania, luciendo un cachecol inglés y presenciando una goleada por 1-4. Para cerrar su participación en aquel Mundial, Jagger vistió la camiseta de Brasil en los cuartos de final contra Holanda, viendo cómo la selección brasileña era eliminada con un marcador de 1-2.
El punto más crítico de este historial ocurrió en 2014, durante la semifinal del Mundial en Brasil. Jagger estuvo presente en el estadio Mineirão junto a su hijo brasileño, convirtiéndose en un símbolo visual de la histórica derrota de Brasil por 7 a 1 frente a Alemania. Esta imagen quedó grabada como uno de los momentos más emblemáticos de su mala racha deportiva.
La última aparición registrada de Jagger en un juego de eliminación directa fue en 2018, durante la semifinal donde Inglaterra se enfrentó a Croacia. A pesar de haber publicado un mensaje de apoyo previo al encuentro, el músico vio cómo la selección inglesa era eliminada en la prórroga con un marcador de 1-2.
Ahora, con la cita en Miami para los cuartos de final contra Noruega, la presencia de Mick Jagger vuelve a generar debate. Inglaterra se enfrenta no solo al talento individual de los noruegos y a la amenaza de Haaland, sino también a la carga estadística de un aficionado cuya presencia en el estadio ha coincidido, hasta ahora, con el fracaso absoluto de los equipos que apoya.


