La selección española de fútbol ha comenzado sus preparativos finales en la ciudad de Los Ángeles con el objetivo claro de superar la barrera de los cuartos de final del Mundial. En el marco de este encuentro decisivo frente a la selección de Bélgica, el equipo dirigido por Luis de la Fuente ha recibido noticias sumamente positivas en el ámbito médico y físico, permitiendo que la plantilla recupere piezas fundamentales para el esquema táctico del seleccionador nacional.
La sesión de entrenamiento llevada a cabo este miércoles marcó el regreso oficial a los trabajos grupales de Aymeric Laporte y Pau Cubarsí. Ambos defensores, que ostentan la titularidad en la zaga central de La Roja, se reincorporaron plenamente a las actividades con el resto de sus compañeros. Esta noticia supone un alivio significativo para el cuerpo técnico, ya que la solidez defensiva es un factor determinante para afrontar la potencia ofensiva belga en la siguiente ronda del torneo.
Es importante destacar que ni Laporte ni Cubarsí habían podido ejercitarse sobre el césped durante la sesión de recuperación realizada en Dallas, la cual tuvo lugar inmediatamente después de la victoria por 0-1 conseguida ante Portugal en los octavos de final. No obstante, el hecho de que hayan vuelto a estar activos este miércoles confirma que ambos jugadores han cumplido estrictamente con el plan de recuperación previsto por los servicios médicos. El objetivo principal durante los últimos días fue evitar cualquier tipo de riesgo que pudiera comprometer su participación en los cuartos de final, priorizando una vuelta progresiva y segura a la dinámica de grupo.
Paralelamente al regreso de la pareja de centrales, Luis de la Fuente ha vuelto a contar en su sesión de entrenamiento con Nico Williams. El extremo español se encuentra ahora totalmente recuperado de las molestias físicas que lo habían mantenido alejado de la acción competitiva en tramos importantes del torneo. Williams había sufrido una dura entrada por detrás cometida por Nico de la Cruz durante el último partido de la fase de grupos frente a Uruguay, lo que había generado una preocupación considerable en el entorno del equipo.
La situación del jugador había sido compleja desde el inicio de la concentración, ya que comenzó el torneo lidiando con una lesión muscular. Esta complicación física, sumada a las secuelas del golpe recibido ante Uruguay, provocó que su retorno a los terrenos de juego se viera interrumpido, impidiéndole participar en los encuentros disputados contra Austria y Portugal. Sin embargo, tras el trabajo realizado, el extremo ya se encuentra listo y a disposición del cuerpo técnico, quien determinará la cantidad de minutos que el jugador podrá disputar en el choque contra Bélgica.
El entrenamiento se desarrolló en las instalaciones del estadio de Los Ángeles Galaxy, donde el equipo pudo trabajar bajo condiciones climáticas favorables. Se registró una temperatura de 27 grados, una cifra que se presenta notablemente más moderada y alejada de las altas temperaturas que los jugadores habían tenido que soportar durante su estancia en Dallas. Este clima más templado ha facilitado el desarrollo de la sesión, permitiendo que el grupo se adapte al entorno de Los Ángeles sin el estrés térmico experimentado anteriormente.
Una vez finalizada la jornada de trabajo en el césped, la actividad continuó ya en el hotel de concentración del equipo. En cumplimiento con la normativa vigente, tres jugadores de la selección española fueron seleccionados para someterse a un control antidopaje rutinario coordinado por la FIFA. Estos procedimientos son habituales en las fases finales de la competición y forman parte de los protocolos estándar de supervisión médica y ética deportiva establecidos por el organismo rector del fútbol mundial.
Con la recuperación de sus centrales titulares y la disponibilidad de Nico Williams, Luis de la Fuente dispone ahora de un abanico más amplio de opciones para configurar su once ideal. La Roja llega a este duelo contra Bélgica con la moral alta tras el triunfo ante Portugal, buscando mantener la regularidad y aprovechar que sus jugadores clave han superado los contratiempos físicos previos.


