La Copa del Mundo 2026 ha sido el escenario de una transición generacional acelerada. En un lapso menor a una semana, el torneo ha sido testigo del retiro de diversas leyendas que definieron el rumbo del fútbol global durante los últimos veinte años, dejando un vacío profundo en el deporte rey.
El primer adiós fue el de Luka Modric. El jugador, caracterizado por su pequeña estatura pero dotado de un talento extraordinario, cerró su etapa profesional en un encuentro marcado por la polémica surgida a raíz del último gol anotado por la selección de Portugal. La trayectoria de Modric estuvo marcada por la resiliencia; sobrevivió a la guerra de los Balcanes en un contexto donde su abuelo fue ejecutado y su familia se vio obligada a huir constantemente. Para él, el fútbol no fue solo un deporte, sino el refugio donde pudo procesar sus pesares.
Pocos días después, fue el turno de Neymar. El jugador brasileño ofreció los últimos destellos del "jogo bonito", un estilo de juego que parece haberse extraviado en alguna favela recóndita de su país. Su participación en este mundial fue limitada debido a que fue convocado en un estado físico mermado, ya venido a menos. Neymar tuvo intervenciones breves: algunos minutos contra Escocia y un tiempo completo frente a Noruega. Su despedida llegó cargada de emotividad, culminando con un penal ejecutado sobre la hora y lágrimas en los ojos al presenciar la eliminación de Brasil, que realizó un papelón en esta cita mundialista.
Posteriormente, Cristiano Ronaldo, el emblema de la selección de Portugal desde el año 2006, puso fin a su camino. A sus 41 años, el delantero no pudo evitar que su equipo fuera eliminado en un resultado que ya se consideraba cantado frente a España. El rendimiento actual de Ronaldo dista significativamente de aquel jugador explosivo y certero que destacó en sus etapas por el Real Madrid y la Juventus. La edad ha pasado factura incluso para un atleta de su disciplina. El portugués llegó al torneo buscando cumplir un sueño que, finalmente, ya no dependía de sus goles ni de sus pies.
En la actualidad, Lionel Messi es el único de este grupo de leyendas que permanece en competencia. El jugador, reconocido por su estilo gambeteador, mágico y sus pases precisos, mantiene la esperanza de alcanzar el octavo partido y levantar su última copa. Aunque el panorama se percibe complicado, la naturaleza de los mundiales y las instancias decisivas permiten que cualquier resultado sea posible.
El futuro del fútbol ahora se deposita en las nuevas figuras. Los estadios volverán a llenarse con la llegada de talentos como Lamine Yamal, Erling Haaland y Kylian Mbappé, quienes prometen deslumbrar a la audiencia y generar nuevas pasiones y debates en las redes sociales. Sin embargo, queda la sensación de un vacío difícil de explicar, ya que ciertas generaciones no se limitaron a jugar al fútbol, sino que se convirtieron en la banda sonora de toda una época, y estas etapas, una vez que se despiden, no regresan.
En paralelo a estos eventos deportivos y en un contexto nacional descrito como más crispado de lo habitual, el diario El País ha lanzado una iniciativa periodística. Tres de las plumas más destacadas del país, Erik Ortega, Alfonso Cortez y Rafael Sagárnaga, se han unido para ofrecer una crónica mundialista alternativa. Este proyecto, coordinado por el director Jesús Cantín, se extenderá desde este martes hasta la final del torneo, programada para el 19 de julio. El objetivo es compartir reflexiones, emociones y expresiones sobre el evento futbolístico más grande del planeta, partiendo de la premisa de que el fútbol es una metáfora para explicar la vida y el mundo.
A este equipo de redactores se han sumado Karina Vargas, Mariana Ruíz, Marcelo Suárez y Pablo Carbone. La publicación mantiene abierta la convocatoria para quienes deseen sumarse a esta iniciativa, invitando a los interesados a escribir al correo electrónico [email protected].


