La zona central de Chile se prepara para el ingreso de un nuevo sistema frontal frío que impactará diversas regiones del país. Según la información técnica disponible, este fenómeno meteorológico hará su entrada durante la noche de este miércoles y se mantendrá activo hasta las primeras horas del sábado, trayendo consigo un escenario de precipitaciones, ráfagas de viento moderadas y la acumulación de nieve en las zonas cordilleranas.
De acuerdo con el análisis entregado por Patricio González Colville, agroclimatólogo de la Universidad de Talca, este evento no tendrá una distribución uniforme de su intensidad. El especialista indica que el sistema frontal concentrará su mayor fuerza y volumen de agua al sur de la Región del Maule, mientras que en otras zonas el impacto será significativamente menor.
Para quienes residen en la Región Metropolitana y los sectores ubicados hacia el norte del sistema frontal, se espera que las lluvias lleguen de una manera más atenuada. En estas zonas, las previsiones apuntan a la presencia de chubascos débiles y aislados que se manifestarán principalmente entre el jueves y el viernes. Además de las precipitaciones leves, se anticipa un descenso en las temperaturas máximas, lo que acentuará la sensación de frío en la capital y sus alrededores.
A pesar de que las lluvias en la Región Metropolitana serán moderadas, las autoridades y los expertos han emitido recomendaciones de precaución, especialmente en los sectores urbanos. La advertencia radica en que los frentes meteorológicos de este invierno se han caracterizado por concentrar las precipitaciones en breves lapsos de tiempo. Esta dinámica incrementa considerablemente el riesgo de anegamientos en las calles y en los pasos nivel, debido a la rapidez con la que cae el agua.
En cuanto a la zona centro-sur, el impacto del sistema frontal será más pronunciado y se desarrollará a través de dos pulsos diferenciados. El primer pulso ocurrirá la noche del miércoles, trayendo los primeros chubascos débiles, los cuales vendrán acompañados de ráfagas de viento que oscilarán entre los 40 y 50 kilómetros por hora.
El segundo pulso, previsto para el viernes, será el más intenso de todo el evento. Se espera que este periodo deje acumulaciones importantes de agua, estimándose entre 40 y 50 milímetros en las provincias de Linares y Cauquenes. Por su parte, en las ciudades de Talca y Curicó se prevén precipitaciones cercanas a los 35 milímetros. Cabe destacar que, a diferencia del primer pulso, este evento del viernes no vendrá acompañado de vientos fuertes.
Simultáneamente, la zona cordillerana recibirá precipitaciones en forma de nieve. Se prevé la acumulación de varios centímetros de nieve, un factor fundamental para la gestión hídrica de la zona, ya que ayudará a mitigar el déficit hídrico acumulado que afecta a la zona central del país.
Este sistema frontal no es un evento aislado, sino que marca el inicio formal del ciclo de precipitaciones invernales más intensas del año. Según el especialista del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA), los episodios meteorológicos más severos se concentrarán entre fines de julio y el mes de agosto.
El contexto climático global también juega un rol determinante. González advierte que el país se encuentra bajo la influencia de un evento El Niño, el cual evolucionará de una fase fuerte a una extraordinaria durante el segundo semestre del año. Esta situación eleva el nivel de riesgo para los centros urbanos, ya que las ciudades no están preparadas estructuralmente para evacuar grandes volúmenes de agua en periodos de tiempo tan cortos, lo que podría derivar en complicaciones logísticas y de infraestructura durante los próximos meses.

