La Sala Verde de los Teatros del Canal se convertirá, del 24 al 27 de septiembre, en el epicentro del relevo generacional del flamenco con la celebración de la sexta edición de Suma Flamenca Joven. Este certamen, concebido como una muestra de talentos "valientes y audaces", reunirá a una docena de artistas menores de 30 años que desplegarán su capacidad creativa a lo largo de cuatro galas, todas ellas bajo la dirección artística de Antonio Benamargo.
Benamargo, quien confiesa su profunda pasión por este arte, ha definido su labor en el festival comparándose con un ojeador de futbolistas. Mientras que un cazatalentos busca promesas para los grandes clubes, él recorre las peñas y los tablaos flamencos en busca de aquellos artistas jóvenes que posean una trayectoria prometedora para llevarlos al escenario. Durante la presentación del evento, el director artístico compartió con humor que, en ocasiones, debe mediar con las familias de los participantes para evitar que el éxito temprano "se les suba a la cabeza", instándolos a mantener la humildad y el trabajo constante para seguir creciendo profesionalmente.
El interés del público madrileño ha sido determinante para la consolidación de este evento. En una entrevista con RTVE Noticias, Benamargo advirtió sobre la rapidez con la que se agotan las localidades, sugiriendo a los asistentes que adquieran sus entradas durante la primera semana para evitar quedarse fuera, asegurando que la demanda es inmediata.
La estructura de las galas en la Sala Verde ha sido diseñada para ofrecer una visión integral del arte, sucediéndose en cada noche un instrumentista, un cantaor o cantaora y una figura del baile. La primera jornada comenzará con una propuesta singular: el sonido del fagot interpretado por El Niño Ruven, oriundo de Córdoba, quien contará con el acompañamiento del guitarrista José El Macareno y el bailaor Víctor Mayol. Esta velada se completará con la actuación de la cantaora madrileña Laura Reyes y el cierre a cargo de la bailaora malagueña Ana Almagro.
La inclusión del fagot no es casual. Benamargo explica que este instrumento le llamó la atención porque entiende el flamenco no simplemente como una música, sino como una cultura. El director señaló que el poderío económico del flamenco es precario si se compara con la industria musical anglosajona, pero defiende que, aunque se planteen fusiones con el jazz o la música clásica, el sonido debe permanecer "enraizado". Para Benamargo, el flamenco debe ser siempre una "toma de tierra" y el lenguaje de base debe estar reafirmado antes de introducir instrumentos como la gaita o el fagot.
En cuanto a la vitalidad del género, el director se mostró optimista frente a quienes auguraban la desaparición del flamenco, destacando que el cante es la columna vertebral de este arte. Según Benamargo, mientras que el baile y la guitarra pueden enseñarse, el cante posee un componente intuitivo y orgánico; se aprende observando en fiestas y reuniones cómo respira el cantaor, cómo se coloca y cómo equilibra su cuerpo. En este sentido, destacó a Israel Fernández como el joven cantaor más relevante de la actualidad, subrayando que su maestría proviene de la afición y la intuición más que de clases formales.
El espíritu del festival es el de una muestra de talento y no el de un concurso competitivo, algo que los propios participantes han agradecido. En la presentación, Eleazar Cerreduela, cantautor de Pan Bendito, y el guitarrista Joni Jiménez adelantaron parte de lo que será la tercera gala del 26 de septiembre, donde también actuarán la guitarrista cordobesa Yolanda Mozos y el bailaor Rober el Moreno.
La segunda gala, programada para el 25 de septiembre, contará con la guitarra de concierto del toledano Jesús de la Estrella, el cante jerezano de Luis Montoya Chanquita y el zapateado de la sevillana Yaiza Trigo. Finalmente, la sexta edición cerrará el 27 de septiembre con la guitarra de Álvaro Moreno, el cante de la gaditana Esmeralda Rancapino —nieta del legendario Rancapino— y el baile de la almeriense Aitana Rousseau.
Benamargo también recordó su vínculo con Rosalía, a quien llevó por primera vez a Madrid para actuar en la Sala García Lorca cuando aún se dedicaba al flamenco puro. Relató una anécdota de una gira por el Norte de España donde, tras una actuación en Burgos con temperaturas de seis grados bajo cero, encontró a la artista haciendo footing. Sobre ella, afirmó que es una artista extraordinaria que conoce el cante, pero que necesita expresarse de diversas maneras, sugiriendo que en el futuro podría volver a grabar un álbum de flamenco puro o producir a nuevos talentos del cante jondo.
El componente emocional de esta edición se refleja en el cartel, que muestra una imagen de 1985 de la bailaora Carmelilla Montoya a los 23 años. Benamargo recordó con emoción a la artista, miembro de una de las estirpes más importantes del flamenco, quien falleció a los 59 años.
Finalmente, el ciclo de actividades continuará del 30 de septiembre al 2 de octubre con las Jornadas Flamencas en el Ateneo de Madrid, tituladas "La mujer en la historia del Flamenco, Cante, Baile y Toque". Este evento incluirá una exposición de la fotógrafa Ana Palma, una mesa redonda y tres ponencias. Las jornadas concluirán con actuaciones en directo de la guitarrista mexicana Andrea Salcedo, la cantaora huelva Lucía Beltrán, la cantaora cordobesa Rocío Luna y la bailaora barcelonesa Patricia Donn.


