El Municipio de Guayaquil ha formalizado la entrega de la actualización de su plan de acción territorial ante la eventual llegada del fenómeno del Niño para el periodo 2026-2027. El documento, remitido a mediados de junio a la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, establece un marco detallado de medidas de prevención, preparación y respuesta, priorizando la intervención en las zonas del cantón identificadas como más vulnerables.
Álex Anchundia, gerente general de la Empresa Pública Municipal para la Gestión de Riesgos y Control de la Seguridad de Guayaquil (Segura), precisó que este instrumento es el resultado de un trabajo coordinado entre diversas instancias de la corporación municipal. La elaboración de este plan se aceleró tras la declaratoria de alerta amarilla emitida en mayo, lo que llevó a la convocatoria inmediata del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) cantonal.
El funcionario subrayó que no se trata de un esquema nuevo, sino de una actualización técnica del plan invernal que la municipalidad ejecuta anualmente. En esta ocasión, el documento ha sido reforzado para hacer frente a la posibilidad de que el fenómeno del Niño se manifieste con una intensidad mayor a la habitual, exigiendo una capacidad de respuesta más robusta.
Para optimizar la estrategia, Segura EP utiliza información recopilada a través de la sala situacional y el Centro de Operaciones C5, herramientas que permiten mantener identificadas con precisión las zonas con mayor riesgo de deslizamientos e inundaciones. Basándose en estos datos, la municipalidad ha fortalecido los comités comunitarios de gestión de riesgos, los cuales están integrados por aproximadamente 250 organizaciones vecinales, especialmente en los sectores críticos.
Sobre este punto, Anchundia enfatizó la importancia de la preparación ciudadana, señalando que la comunidad actúa como el primer respondiente en caso de una emergencia, debido al tiempo inherente que requiere la llegada de los equipos de socorro oficiales.
El plan de acción no se limita a la respuesta inmediata, sino que contempla una coordinación interinstitucional para ejecutar obras de mitigación. Entre las prioridades se encuentran la limpieza exhaustiva de canales, la poda preventiva de árboles y el despliegue de campañas de concienciación dirigidas a la ciudadanía sobre el manejo correcto de los desechos, factor clave para evitar obstrucciones en el sistema de drenaje.
En términos de recursos operativos, el Municipio ha identificado la disponibilidad de 30 técnicos especializados en gestión de riesgos, además de una flota de vehículos que incluye volquetes, camionetas y tanqueros. Asimismo, el despliegue de respuesta incluye 29 ambulancias del cuerpo de Bomberos y la activación de brigadas de intervención rápida para atender cualquier eventualidad.
En el ámbito financiero, Segura EP prevé una inversión de cerca de 500.000 dólares durante el año 2026 para asistencia humanitaria y atención de emergencias relacionadas con la temporada invernal y el fenómeno del Niño. De este presupuesto, aproximadamente 120.000 dólares se destinarán a la adquisición de kits de limpieza, higiene y ayuda humanitaria. Por otro lado, se han reservado 86.000 dólares para equipamiento de atención post-desastre, que incluye vajillas, cocinetas portátiles e insumos específicos para grupos prioritarios.
La municipalidad ha previsto también la logística de evacuación, identificando 25 infraestructuras que podrán servir como alojamientos temporales. Estos espacios, que comprenden centros polifuncionales y Camis, tienen la capacidad de albergar hasta 2.000 personas en situaciones críticas.
Respecto a la infraestructura urbana, el gerente de Segura EP destacó los "planes choque" ejecutados por Emapag e Interagua. Desde 2023, se han desarrollado tres fases de intervención con una inversión total superior a los 21 millones de dólares. El Plan Choque 1 requirió cerca de 7 millones de dólares, el Plan Choque 2 aproximadamente 6,3 millones y el Plan Choque 3 alcanzó los 7,5 millones de dólares. Estas obras se han centrado en la mejora de ductos, canales y sistemas de drenaje para optimizar la evacuación del agua durante lluvias intensas.
A pesar de los esfuerzos en el área urbana, la autoridad municipal manifestó que su mayor preocupación reside en las parroquias rurales, donde la proximidad a esteros y ríos eleva el riesgo para los habitantes. Entre los sectores urbanos priorizados se encuentran Ciudad de Dios, Monte Sinaí, Socio Vivienda, las áreas cercanas al estero Salado, Urdesa, Miraflores y Samanes. En cuanto al riesgo de deslizamientos, se ha puesto especial atención en San Eduardo, Nueva Prosperina, Bellavista, cerro Jordán y Mapasingue.
Para alertar a la población, se han implementado 74 puntos de señalización preventiva: 44 destinados a advertir sobre zonas de inundación y 30 sobre amenazas de deslizamiento. Finalmente, Anchundia hizo un llamado a la corresponsabilidad ciudadana, aclarando que el objetivo no es prometer la ausencia de lluvias o acumulaciones de agua, sino garantizar que no haya víctimas y que los tiempos de inundación sean los mínimos posibles.


