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El fin de una era: Volkswagen elimina el motor diésel del Golf en Reino Unido

El Golf TDI diésel desaparece del catálogo de Reino Unido, después de 50 años

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El fin de una era: Volkswagen elimina el motor diésel del Golf en Reino Unido

Volkswagen ha tomado una decisión que marca el cierre de un ciclo en la industria automotriz: el mítico Golf se despide del motor diésel en el mercado del Reino Unido. Tras 50 años de presencia, el modelo ha dejado de estar disponible con esta motorización en el configurador web británico, una noticia que, aunque ha sido implementada de forma silenciosa por la marca, representa un cambio significativo para uno de los vehículos más icónicos de la historia.

El vínculo entre el Golf y el gasóleo comenzó en 1976, apenas dos años después del nacimiento del modelo. Desde entonces, se convirtió en un referente de movilidad no solo en Gran Bretaña, sino en toda Europa. Años más tarde, en la década de los 90, llegaría la mítica sigla TDI, consolidando la reputación de eficiencia y durabilidad que caracterizó a este vehículo durante generaciones. Sin embargo, la demanda actual ha dictado un rumbo distinto.

Según ha confirmado el medio Autocar, la eliminación del motor diésel en el configurador británico responde a una caída drástica en el interés de los consumidores. En lo que va de año, las versiones diésel del Golf representaban apenas el 5,5% de las ventas totales del modelo en dicho país. Esta tendencia no es aislada, ya que el T-Roc se ha convertido en el primero de los grandes superventas de la marca en nacer sin ninguna opción diésel en su gama.

Ante las consultas de Autocar, Volkswagen ha evitado emitir un comunicado extenso sobre la despedida del Golf TDI. La compañía se limitó a explicar que evalúan continuamente la demanda de sus clientes y que, basándose en ello, han decidido centrar sus esfuerzos en las motorizaciones de gasolina y en los nuevos sistemas híbridos que están por llegar.

Esta decisión se alinea con una tendencia generalizada en el mercado británico. El parque circulante de vehículos diésel en el Reino Unido ha sufrido un descenso notable, pasando del 38% en 2015 a un 29% en la actualidad. Los datos proporcionados por la patronal SMMT son contundentes: entre enero y mayo, los diésel representaron solo el 4,8% de las matriculaciones, lo que supone una caída del 7% respecto al año anterior. Además, el volumen total de coches de gasóleo bajó de los 10 millones de unidades por primera vez desde 2013, situándose en 9,6 millones al cierre de 2025.

Resulta irónico que, mientras Volkswagen jubila el diésel en sus modelos más populares en Reino Unido, el Grupo Volkswagen siga siendo el principal sostenedor de esta mecánica en Europa, acaparando cuatro de cada diez diésel vendidos en el continente este año. Mientras que otras firmas premium, como JLR, mantienen el combustible en sus todoterrenos, los fabricantes generalistas están cerrando la puerta a esta tecnología uno a uno. En este contexto, el escándalo del "dieselgate" de 2015, protagonizado por la propia marca, es señalado por muchos como el detonante real del declive de esta motorización.

El impacto es especialmente visible al recordar que, en 2015, ocho de cada diez Golf entregados como coche de empresa en Gran Bretaña eran diésel. Ahora, la marca ha dejado claro que esta tecnología ya no es una condición necesaria para mantener la aceptación de sus modelos.

Para llenar este vacío, Volkswagen introducirá a partir del cuarto trimestre de este año un nuevo sistema híbrido autorecargable, disponible tanto para el Golf como para el T-Roc. Este sistema no requiere cable de carga ni infraestructura externa, ya que genera su propia energía mediante la recuperación durante la frenada y a través de un motor de gasolina de inyección directa turboalimentado.

Técnicamente, el conjunto utiliza un motor 1.5 TSI evo2 combinado con dos motores eléctricos: uno que actúa como generador y otro encargado de la tracción. Estos componentes, junto con la electrónica de potencia, el diferencial y una caja de cambios de relación única, forman un módulo híbrido compacto. La energía se almacena en una batería de iones de litio NMC de 1,6 kWh de capacidad bruta, ubicada bajo el suelo del maletero.

El sistema ofrecerá dos variantes de potencia, de 136 y 170 caballos, manteniendo un par máximo común de 312 Nm. Incluye además un embrague multidisco controlado electrónicamente para gestionar el acoplamiento del motor de gasolina. En el mercado español, este modelo contará con la ventaja adicional de obtener la etiqueta Eco de la DGT.

El funcionamiento se divide en tres modos: tracción eléctrica pura para bajas velocidades, modo serie, donde el motor de gasolina produce electricidad sin mover las ruedas, y modo paralelo, donde la combustión es la tracción principal a partir de los 60 km/h, con apoyo eléctrico en aceleraciones. El conductor podrá alternar entre los modos de conducción Eco, Comfort y Sport para gestionar la potencia y la transición entre sistemas.

Esta alternativa se presenta como una opción más económica que los híbridos enchufables y más sencilla de usar, eliminando la dependencia de puntos de carga. Aunque para los nostálgicos sea un parche, marca el relevo definitivo de un icono que, tras medio siglo, dice adiós al gasóleo en el Reino Unido.

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