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El renacimiento del cassette: la lucha del formato físico contra el dominio del algoritmo

El formato físico es inmortal (a no ser que preguntes a PlayStation, claro) y lo que estamos viendo desde hace un tiempo es que no sólo vuelven los formatos...

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El renacimiento del cassette: la lucha del formato físico contra el dominio del algoritmo
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El formato físico vive un renacimiento frente a la dictadura de los algoritmos y la inmediatez digital. Desde las digicams hasta el vinilo y las consolas retro, los usuarios buscan recuperar la tangibilidad y la escucha activa, huyendo de la pasividad que imponen las plataformas de streaming. El cassette lidera este despertar con el regreso de los Walkmans, que ahora integran tecnología moderna como el Bluetooth y baterías de litio. Esta tendencia refleja un deseo de desconexión y control, permitiendo a los melómanos poseer realmente su música y evitar la dependencia de servicios digitales donde el contenido puede desaparecer.

En un ecosistema digital donde la inmediatez y la automatización parecen dictar todas las reglas, está surgiendo una tendencia contracorriente que reivindica la tangibilidad. El formato físico, lejos de haber desaparecido, demuestra una resistencia notable. Si bien algunas industrias, como el sector de PlayStation, han puesto en duda su vigencia, la realidad es que no solo regresan los formatos que nunca llegaron a irse del todo, sino que se observa un repunte significativo en el hardware retro diseñado específicamente para reproducirlos.

Esta tendencia no se limita a un solo ámbito. Se manifiesta en el regreso de las digicams, utilizadas por quienes buscan fotografías libres de los algoritmos de procesamiento de los teléfonos móviles actuales, o en la consolidación de los reproductores de vinilo. En el mundo de los videojuegos, las consolas retro se han mantenido como una alternativa sólida para disfrutar de títulos clásicos, especialmente en un momento de incertidumbre sobre la generación actual. Incluso el VHS ha recuperado cierta nostalgia, pero es el cassette el formato que parece estar viviendo un despertar inesperado.

El fenómeno de las cintas no se reduce únicamente a la disponibilidad de material antiguo a precios accesibles. El mercado ha respondido con una nueva generación de reproductores, a menudo denominados genéricamente como "Walkmans", que han sabido adaptarse a las necesidades contemporáneas. Estos dispositivos modernos integran baterías de litio y conectividad Bluetooth, eliminando algunas de las fricciones técnicas del pasado sin renunciar a la esencia del formato.

El trasfondo de este retorno es, fundamentalmente, una búsqueda de desconexión. Frente a la escucha pasiva que proponen las plataformas de streaming, donde la música a menudo se convierte en un ruido blanco gestionado por un algoritmo, el formato físico propone la "escucha activa". Elegir un disco, una cinta o un CD implica recuperar el control sobre la experiencia sonora y dedicarle una atención consciente al contenido.

Para entender el valor actual del Walkman, es necesario recordar su origen. El legendario Sony TPS-L2, lanzado al mercado en 1979, estableció un estándar global que permitió la evolución de la música portátil. A partir de ahí, la marca japonesa iteró su diseño, destacando la miniaturización con el modelo WM-2, mientras otras marcas como Aiwa y Sanyo lanzaban dispositivos similares. Posteriormente, la llegada del CD obligó a Sony a reinventarse con el Discman y, más tarde, a adaptar la marca Walkman a la era digital con reproductores de MP3 y archivos sin compresión.

Aunque la conveniencia de llevar una biblioteca completa en el bolsillo y el acceso global a la música mediante datos móviles hicieron que los reproductores dedicados parecieran obsoletos, el panorama comenzó a cambiar alrededor de 2018. Ese año se registró un repunte en las ventas de música en cassette y algunas compañías reactivaron sus plantas de producción de cintas vírgenes. Esto permitió a los usuarios realizar un proceso de digitalización inverso: trasladar su música desde archivos MP3 hacia el cassette, buscando recuperar la experiencia física.

En la actualidad, existen diversas opciones para quienes deseen sumarse a esta tendencia. Compañías especializadas en audio, como FiiO, ofrecen dispositivos que permiten leer archivos de alta calidad en formatos compactos, como el SnowSky Echo Mini, o incluso reproductores de cassette. En plataformas como Amazon, la oferta es amplia y variada. Existen modelos básicos que permiten reproducir y convertir a MP3 por unos 20 euros, opciones con diseño retro como las de Energy System, o modelos de gama más alta fabricados en aluminio, como el We Are Rewind.

Si bien el mercado de segunda mano ofrece la posibilidad de adquirir Walkmans originales, estos suelen requerir una mayor inversión económica y carecen de comodidades modernas como el Bluetooth o las baterías recargables. No obstante, el interés es evidente, con empresas como Medion lanzando dispositivos multifuncionales.

La recomendación para quienes deseen experimentar la posesión real de la música y evitar la dependencia de servicios de streaming —donde las canciones pueden desaparecer por decisiones de la compañía— es explorar las tiendas de segunda mano. Allí, las cintas aún pueden conseguirse a precios justos, permitiendo al usuario ser el único dueño de su biblioteca musical, sin que un algoritmo decida qué escuchar.

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