El Tribunal de Juicio de Orán, en la provincia de Salta, ha dictado una sentencia definitiva en uno de los casos más impactantes de la región, condenando a prisión perpetua a Víctor y Gonzalo Salvatierra. Ambos fueron declarados culpables como coautores del homicidio doblemente calificado de Pablo César Almaraz, un hecho que conmocionó a la comunidad rural debido a la extrema violencia empleada en su ejecución.
La resolución judicial establece que los condenados actuaron bajo las figuras legales de alevosía y concurso premeditado de dos o más personas. Al haberse aplicado la pena máxima prevista en el Código Penal argentino, el tribunal dispuso el traslado inmediato de los hermanos Salvatierra a la Unidad Carcelaria 3 de Orán. Asimismo, la sentencia incluye la orden de registrar la información genética de los condenados en el Banco de Datos Genéticos.
El proceso judicial culminó tras un extenso debate oral en el que se analizaron minuciosamente las pruebas y testimonios. La acusación fue liderada por la fiscal penal María Soledad Filtrín Cuezzo, titular de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Orán, quien actuó en representación del Ministerio Público Fiscal. Durante el desarrollo de la causa, la fiscalía sostuvo la responsabilidad penal de tres hombres, cuyas edades oscilaban entre los 29, 31 y 39 años, señalándolos como los autores materiales del crimen.
Los hechos que dieron origen a esta investigación se remontan al 1 de octubre de 2022. En esa fecha, el Sistema de Emergencias 911 recibió un llamado que alertaba sobre el hallazgo de un cuerpo humano en una zona rural, específicamente a la vera de la ruta nacional 34, en el tramo comprendido entre las localidades de Pichanal y Colonia Santa Rosa. La víctima fue identificada como Pablo César Almaraz, un puestero rural de 41 años.
La escena del crimen reveló la brutalidad del ataque. El cuerpo de Almaraz fue encontrado decapitado y con las manos atadas, detalles que permitieron a los investigadores y al Ministerio Público Fiscal calificar el hecho como un homicidio con agravantes. La naturaleza de las lesiones y la posición del cuerpo indicaron desde el inicio que no se trató de un acto impulsivo, sino de una acción planificada y ejecutada con una crueldad extrema.
La audiencia de debate estuvo a cargo de los jueces Norma Roxana Palomo, Mario Maldonado y Fabián Fayos. A lo largo de varias jornadas, el tribunal escuchó diversos testimonios y evaluó pericias forenses que fueron fundamentales para reconstruir la mecánica del ataque. La fiscal Filtrín Cuezzo mantuvo firmemente su pedido de prisión perpetua, una solicitud que contó con la adhesión de la querella.
Por su parte, la defensa de los imputados intentó desestimar la hipótesis acusatoria, argumentando que no existían pruebas directas suficientes para vincular a sus asistidos con el asesinato del puestero. Sin embargo, las pruebas periciales y los elementos recolectados en la escena del crimen fueron determinantes para el fallo.
En la etapa final del proceso, celebrada el pasado lunes, el Tribunal permitió que los imputados pronunciaran sus últimas palabras antes de entrar en el periodo de deliberación privada. Tras analizar los hechos, los jueces determinaron la responsabilidad penal de Víctor y Gonzalo Salvatierra. No obstante, el tercer acusado involucrado en la causa fue absuelto basándose en el beneficio de la duda, ya que el tribunal consideró que no existían elementos concluyentes que lo vincularan de manera directa con el crimen, ordenando su libertad inmediata.
Los peritajes forenses fueron claves para descartar cualquier posibilidad de que el hecho fuera fortuito, confirmando que la víctima fue sometida a un ataque premeditado. La reconstrucción de la secuencia de los hechos, basada en la ubicación del cuerpo a un costado de la ruta nacional 34, permitió establecer el contexto de la agresión. Con este veredicto, la causa judicial se encamina a su cierre, aunque el impacto del crimen permanece en la memoria de los allegados y la comunidad rural afectada.
