La selección de Bélgica ha logrado su pase a los cuartos de final del Mundial 2026 tras imponerse con un contundente 1-4 al equipo de Estados Unidos. El conjunto belga consiguió así una cita con España, encuentro que se disputará el próximo viernes en Los Ángeles. Este resultado llega después de lo que ha sido, con diferencia, su partido más sólido en lo que va del torneo, mostrando una reacción necesaria tras haber transitado sus cuatro encuentros previos con una notable irregularidad.
El encuentro fue resuelto gracias a una actuación destacada de Charles De Ketelaere, autor de dos tantos, junto a anotaciones de Hans Vanaken y Romelu Lukaku, quien cerró el marcador en el minuto 93. La superioridad belga se hizo evidente desde el arranque, ya que el equipo se adelantó en el marcador a los ocho minutos y medio. A pesar de un empate provisional por parte de los estadounidenses, Bélgica recuperó el control total del juego apenas dos minutos después, manteniendo la autoridad durante el resto del choque.
Para el equipo dirigido por Rudi García, este resultado representa una reafirmación fundamental. Hasta este momento, el camino de Bélgica en el campeonato había estado marcado por la especulación, una preocupante falta de gol y la amenaza constante de quedar eliminados. En esta ocasión, el seleccionador decidió asumir más riesgos desde el pitido inicial, implementando una presión alta que se convirtió en la base táctica de su victoria y en la herramienta para desactivar al rival.
Un dato relevante en la gestión de Rudi García fue la ausencia de Kevin De Bruyne y Jérémy Doku en el once inicial. El técnico optó por una alineación diseñada para sostener la remontada competitiva del grupo, integrando piezas como Dodi Lukebakio y Nicolas Raskin, quienes fueron determinantes para anular el juego de Estados Unidos desde el comienzo del partido.
El primer gol llegó rápidamente. Tras una intervención con peso de Raskin en la jugada, Charles De Ketelaere, el atacante del Atalanta de 25 años, aprovechó la fragilidad defensiva de los estadounidenses para marcar el 0-1, en un momento en el que el delantero Balogun ni siquiera había tenido contacto con el balón. De Ketelaere, que llegaba a este encuentro sin goles en el Mundial, respondió a la confianza de su técnico firmando el partido más productivo de su torneo. Su segunda anotación ocurrió en el minuto 32:29, mediante un cabezazo tras un centro de Leandro Trossard, demostrando superioridad física sobre sus marcadores en el desborde.
Tácticamente, la clave fue el adelantamiento de líneas. Bélgica, convencida de que repetir el esquema de los partidos anteriores no daría resultados, alteró la jerarquía del encuentro mediante una presión agresiva. Esto dejó a Estados Unidos desbordado. Aunque existían focos extradeportivos sobre Folarin Balogun, como la confirmada llamada de Donald Trump a Gianni Infantino por la sanción del delantero, estos detalles quedaron en segundo plano ante la realidad deportiva: el equipo de Mauricio Pochettino fue superado en el juego.
La única grieta en el dominio belga surgió con la lesión de Amadou Onana. El centrocampista tuvo que abandonar el terreno de juego en el minuto 20 debido a un problema en la rodilla derecha que presenta aspecto de esguince, aunque no se descarta una lesión mayor. Su estado físico genera incertidumbre y deja dudas sobre su presencia en el cruce decisivo ante España.
El empate de Estados Unidos, ocurrido en el minuto 30 y 30 segundos, fue producto del azar. Malik Tillman ejecutó una falta cometida sobre Balogun y el balón, al ser desviado por la cabeza de Vanaken, trazó una parábola imposible de detener para Thibaut Courtois, quien se movía para atraparla. Sin embargo, este 1-1 no alteró el pulso del partido; Bélgica reaccionó en menos de dos minutos, recuperando la ventaja y consolidando una autoridad que no había mostrado anteriormente.
La frustración de Mauricio Pochettino fue evidente en el banquillo. Antes del descanso, decidió retirar a Sergiño Dest para dar entrada a Reyna, mientras que Balogun solo pudo generar una ocasión real de peligro en toda la noche. La sentencia definitiva llegó en el minuto 56 tras un error del portero Matt Freese, quien se adelantó a un balón largo, lo controló con el pecho y perdió la posesión ante De Ketelaere, dejando el camino libre para que Vanaken marcara el 1-3.
En el tramo final, el impulso estadounidense se apagó definitivamente, agravado por la lesión de Christian Pulisic, quien tuvo que retirarse del campo. Por su parte, Bélgica contó con el regreso de Axel Witsel, quien no había tenido minutos hasta los compases finales del torneo. El marcador se cerró con el 1-4 firmado por Romelu Lukaku, quien alcanzó los 93 goles con su selección y dedicó el tanto a su compañero lesionado, Amadou Onana.

