La ciudad de La Plata se encuentra conmocionada tras un violento episodio de inseguridad que tuvo lugar en pleno centro urbano. Un grupo de delincuentes llevó a cabo un operativo coordinado en el cual desvalijaron tres viviendas linderas, situadas específicamente en la zona de la calle 17, entre 56 y 57. El hecho no solo representó una pérdida material significativa para los propietarios, sino que derivó en un ataque financiero directo y un severo impacto emocional en los damnificados.
De acuerdo con la información recabada, el golpe fue ejecutado por tres hombres que actuaron con precisión sobre las tres propiedades contiguas. Durante el ingreso a los domicilios, los malvivientes se apoderaron de una gran cantidad de pertenencias, incluyendo dinero en efectivo, herramientas de trabajo, documentación personal, tarjetas bancarias y teléfonos celulares. La magnitud del robo dejó en evidencia la vulnerabilidad de las viviendas, incluso en una zona considerada como una de las más transitadas de la ciudad.
Sin embargo, la acción criminal no terminó con el robo físico de los objetos. Los delincuentes utilizaron los dispositivos móviles sustraídos para acceder a las aplicaciones bancarias de las víctimas. Mediante esta modalidad, lograron vaciar las cuentas bancarias de los afectados antes de que estos pudieran reaccionar y solicitar el bloqueo de sus claves y cuentas. Este componente del delito resalta el nivel de organización de la banda, que no solo buscaba el botín inmediato, sino también el vaciamiento total de los activos financieros de los propietarios.
El impacto humano del suceso ha sido devastador. Una de las víctimas, visiblemente afectada por la pérdida, relató la gravedad de la situación con palabras contundentes: “Me cagaron la vida”. Según su testimonio, los ladrones no solo se llevaron sus ahorros, sino también las máquinas, herramientas e insumos indispensables que utilizaba para desarrollar su actividad laboral diaria. Esta pérdida económica se traduce en una incapacidad inmediata de generar ingresos, agravando la situación de precariedad dejada por el robo.
La crisis emocional derivada del evento fue tal que una de las personas afectadas debió ser internada tras sufrir una severa crisis nerviosa, evidenciando que el trauma trasciende lo material. La mujer expresó además su profunda indignación y desesperación al notar que los delincuentes se llevaron la documentación personal de todo su grupo familiar. Entre los papeles sustraídos se encuentran los Documentos Nacionales de Identidad (DNI) de ella y de sus dos hijos menores de edad, lo que ahora obliga a la familia a enfrentar un complejo y tedioso proceso administrativo para recuperar sus identidades legales.
Más allá de los valores monetarios y las herramientas de trabajo, el robo incluyó objetos de valor sentimental incalculable. Una de las damnificadas manifestó su desconsuelo al informar que le robaron un pequeño tesoro personal compuesto por cuatro camisetas de fútbol originales, pertenecientes a Ángel Di María, Ignacio Malcorra, Marco Ruben y “Fatura” Broun. “Las quiero de vuelta”, expresó la mujer, subrayando que el daño emocional es tan profundo como el perjuicio económico.
Ante este escenario, la mujer lamentó que los delincuentes “nos arruinaron”, enfatizando que la pérdida de los elementos de trabajo es el golpe más duro, ya que compromete su futuro laboral inmediato.
El hecho ha generado una profunda alarma y conmoción entre los vecinos del sector. Los residentes han vuelto a elevar sus reclamos exigiendo mayores medidas de seguridad y una presencia policial más efectiva en una zona que, por su flujo de personas, debería contar con mayor vigilancia. La modalidad empleada por los tres hombres —el ataque simultáneo a viviendas linderas y el uso técnico de los celulares para el robo bancario— ha encendido las alertas sobre el accionar de bandas cada vez más organizadas que operan en la región.
Mientras la investigación judicial y policial avanza con el objetivo de identificar y capturar a los autores del hecho, las víctimas se encuentran en un proceso lento de recuperación, intentando asimilar el impacto psicológico y financiero de una jornada que cambió drásticamente su calidad de vida.


